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miércoles, 12 de junio de 2013

SOBRE EL AMOR...

"Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:
-Maestra… ¿qué es el amor?-

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
-Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado-

El primer alumno respondió:
-Yo traje esta flor… ¿no es bonita? -

A continuación, otro alumno dijo:
- Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?-

Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.

Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.

La maestra se dirigió a ella:
-Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?-

La criatura, tímidamente, respondió:
- Lo siento, seño. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí… Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído? -

La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón. "


El amor es algo que se siente.

Hay que tener sensibilidad para vivirlo.

viernes, 7 de junio de 2013

LA ISLA

Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio...Todos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Convivencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes.

Entonces, el Conocimiento dijo:
-Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.

Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
-¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!

El Conocimiento repitió:
-La isla se hunde.
- ¡Pero cómo puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
- El Conocimiento casi nunca se equivoca- dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
- ¿Pero qué vamos a hacer ahora?- se preguntaron los demás.

Entonces, el Conocimiento contestó:
- Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla...Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
- ¿No podrías ayudarnos?- le preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
- No - dijo el Conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.

Las emociones dijeron:
-¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?

Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que como no es zonzo ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero...Todas...salvo el Amor. Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:

-Dejar la isla...después de todo los que viví aquí...¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahhh...compartimos tantas cosas...

Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra...y acarició cada rama...

Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
-¿Quizá la isla se hunda por un ratito...y después resurja...¿por qué no??

Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible...

La isla se hundía cada vez más...
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.

Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta... 

Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él.

Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla...y se arrastró por la arena...y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que otrora fue enorme...

Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hasta la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada...

Y la isla se hundía cada día un poco más...
Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño...

- Después de tantas cosas que pasamos juntos...- le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Justo en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no la dejaba, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra...

Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco entre sus ojos.

Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara.

Observando el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza de acercó un poquito a la bahía.

-Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote...

Y la Riqueza le contestó:
- Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento...- y siguió su camino sin mirar atrás.

El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, rieles,  mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.

El Amor se estiró un poco y gritó:
-¡Vanidad...Vanidad...llévame contigo!

La Vanidad miró al Amor y le dijo:
- Me encantaría llevarte, pero...¡tienes un aspecto!...¡estás tan desagradable...tan sucio y tan desaliñado!...Perdón, pero creo que afearías mi barco- y se fue.

Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
- Tristeza, hermana- le dijo-, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo...¿Me llevarás contigo?

Y la Tristeza le contestó:
- Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaaan triste....que prefiero estar sola- y sin decir más se alejó.

Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer.

Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final...

De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:
- Chst- chst-chst...

Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:
-¿A mi?- preguntó, llevándose una mano al pecho.
- Si, si- dijo el viejito- a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.

El Amor le miró y quiso darle explicaciones:
- Lo que pasó fue que me quedé...
- Entiendo- dijo el viejito sin dejarle terminar la frase-, sube.

El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.
No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecería para siempre.
- Nunca volverá a existir una isla como esta- murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza.
- No ? dijo el viejito-, como ésta, nunca.

Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo.
Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.

Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:
-¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó...Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo no ni siquiera se quién es...

La Sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:
- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo.

lunes, 3 de junio de 2013

POSPONER LAS COSAS

Siempre encontramos cosas urgentes y con más prioridad para hacer que aquello que llevamos tiempo pensando, planificando y proponiéndonos. Anteponer las cosas urgentes a las importantes, hace que dejemos a un lado algunas tareas entrando en la costumbre de no cumplir con lo que nos habíamos propuesto y dejar de hacerlo.

A la hora de organizar el día que tenemos por delante, tendemos a darle lugar a aquello que concierne a nuestra vida personal, ya que también es importante, pero se convierte en lo más rápido y fácil de posponer, porque al no existir consecuencia, “no pasa nada si no se realiza”.

Es importante marcarnos pautas diarias, nos acostumbramos así, no sólo a tener compromisos con nuestra propia persona, con nosotros mismos sino también a cumplirlos y podernos sentir bien al finalizar nuestra jornada diaria.

El hecho de no hacerlo, es como si no te estuvieras diciendo a ti mismo que tus cosas no son importantes y que no ocurrirá nada si en vez de hacerlo hoy, lo haces mañana o la semana que viene o nunca llegar a cumplirlo, ya que al final igual que nos proponemos hacer cosas, también las anulamos, las posponemos, las cambiamos….

Esto, se convierte en un problema, ya que ese mañana nunca llegará y aparecerán otras tareas que harán que sigas posponiendo continuamente aquello propuesto, por lo que debes hacerte consciente de ello y darle el lugar que merecen a aquellas cosas relacionadas con tu vida personal y familiar que son muy importantes y a veces le restamos importancia.

Cosas como ir al gimnasio, pasear con tu familia, hacer unas compras, arreglar el coche… debemos intentar cumplirlas para sentirnos realizados y en paz con nosotros mismos al finalizar el día, deja hueco para ti en tu agenda y date tiempo para desconectar de lo urgente, si te organizas bien podrás llegar a todo lo que te propongas…

¡TE AYUDAMOS A AYUDARTE! 93 013 67 47 / 655 811 696

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA HISTORIA DEL LÁPIZ

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:
–¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí?
 
El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:
–Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
 
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial.
–¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
 
–Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo. Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
 
Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
 
Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
 
Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.
 

jueves, 23 de mayo de 2013

AMOR Y SALUD


Aunque no seamos del todo conscientes y pensemos que las cosas son así porque tocan, lo cierto es que el amor beneficia enormemente la salud, por el contrario encontramos que el desamor la perjudica…. 

Un aspecto muy positivo para nuestro corazón, es mantener una buena salud emocional. En este sentido, está demostrado que el amor favorece el sistema cardiovascular, pues reduce el riesgo de padecer patologías de índole cardiaca y contribuye a alargar nuestra esperanza de vida. Los vínculos afectivos que tenemos con nuestra pareja, amigos y familiares mejoran la presión arterial, lo que ayuda a reducir los niveles de ansiedad, estrés y depresión. 

Cuando las personas desarrollan y expresan sentimientos de amor hacia otras se encuentran en un estado de éxtasis, de enamoramiento, de felicidad, tienen el rostro iluminado y la risa a flor de piel. Contrariamente, las personas menos favorecidas en cuestiones de amor, lucen miradas tristes, rostros melancólicos, poco iluminados y nada alegres. 

Mientras tanto el desamor o la mala relación con la pareja crea tensión, estrés crónico y depresión. Algunos especialistas afirman que un mal amor puede “romper un corazón” al presentarse problemas coronarios, tensión arterial o falta de sueño. 

Como muchos podemos comprobar día a día, existe una clara relación entre nuestro estado de ánimo y la salud de nuestro corazón. Así, para prevenir enfermedades cardiovasculares, además de controlar la tensión, los niveles de colesterol, realizar ejercicio y seguir una dieta saludable, hemos de favorecer la presencia de sentimientos positivos reforzando los lazos afectivos con nuestro entorno. Así como los estados de ánimo negativos contribuyen a una peor salud cardiovascular y por ello no nos interesa experimentarlos. 

Podemos decir que el amor es un proceso y no un estado; a diferencia del enamoramiento que es un estado de atracción pasajero, efímero. El amor es una construcción lenta de trabajo con el otro, que tiene que ver con dos personas que comparten valores, intereses y sobre todo el mismo fin en la vida. Y el buen amor tiene que ver con la felicidad de que el otro existe y está en tu vida. Entonces hay algo que ya no es narcisista como el enamoramiento (donde te importa cuánto el otro te quiere, cómo te hace sentir). En el amor estás más preocupado por cómo haces sentir al otro. El amor no es una promesa, es una construcción cotidiana, y gestos de todos los días. 

Teniendo en cuenta esto, no hay que confundirlo con el desamor o “mal amor”. Cuando éste se instala en una relación, es cuando se complica todo, ya que puede llegar a dañar más incluso que una ruptura. 
Se supone que ante una relación de pareja, damos por hecho que se basa en el amor que les mantiene unidos, cuando sin embargo, en muchas ocasiones no se sienten amados. Por lo tanto, el desamor podríamos definirlo como la falta de registro del otro, la indiferencia, el silencio, la descalificación. Y aquí estamos bordeando lo que son las relaciones tóxicas; relaciones plagadas de interacciones negativas, de ironía, de sarcasmo, o de pequeños gestos cotidianos que tienen que ver con la desvalorización, con el no registro del otro, con la violencia, con la violencia emocional, chantajes o con la hostilidad declarada. Cosas que se van instalando en una relación y de tan instaladas se van naturalizando. 

Por ejemplo alguien que se levanta y no te saluda, no te dice buen día, no te llama durante el día, no se acuerda de eventos que son importantes para ti… Son cosas muy dolorosas que tal vez se van instalando y justificando. A veces se trata de pequeños detalles que hacen a la vida en pareja. Entonces podemos decir que todo este conjunto de cosas hacen que la relación pueda ser una relación de desamor o mal amor. Y desde ahí a cosas mucho más graves. 

Hay personas que parecen que siempre acaban teniendo relaciones de desamor o “mal amor” y no es que lo busquen, sino que en realidad creen que buscan el amor, pero lo que pasa es que se obstinan con una persona o en una relación porque tal vez al principio todo fue tan perfecto… que cuando, al cabo del tiempo descubren que la relación no tiene que ver con lo que estaban buscando, en lugar de aceptar la realidad, poder frustrarse y retirarse, se quedan pensando en cómo hacer las cosas de una manera conveniente para que la relación funcione, esperando un cambio mágico que no va a ocurrir (de la relación o del otro). Y en ese intento es cuando comienza el mal amor. Suelen ser personas, en general, que se quedan aferradas a la ilusión de que algo cambie, así como probablemente sean débiles de personalidad, con miedo a la soledad, baja autoestima e inseguridad, etc.. 

Finalmente, este tipo de relaciones generan vínculos tóxicos, van enfermando: son relaciones que nos van dañando tanto en lo emocional como en lo físico. Y las personas solamente se dan cuenta cuando el daño es bastante grande y empiezan a enfermar también ellas. Va llevando al otro a un empobrecimiento psíquico doloroso que puede terminar con una grave depresión o una enfermedad somática. Son relaciones que sacan lo peor de las personas porque no están construidas sobre la base de la libertad y la elección. Suele predominar el miedo (a no ser aceptado, querido, a la soledad, al abandono), llevando a relaciones de explotación emocional por un lado y dependencia y sometimiento por otro. Normalmente las cosas se van naturalizando dentro de la relación y se produce un proceso de negación del dolor y una hiper-tolerancia al sufrimiento. 

Toda esta situación puede derivar en un estrés conyugal (estrés crónico, estrés de una pareja), en crisis de pánico o grandes angustias, consiguiendo a nivel físico alteraciones en todo el organismo. El estrés crónico producido, puede acabar en enfermedades a nivel cardiovascular, problemas a nivel gastrointestinal (por ejemplo, colon irritable), se puede duplicar la posibilidad de diabetes tipo 2, y a nivel cerebral puede haber daños en una zona de nuestro cerebro que tiene que ver con la memoria, el aprendizaje y la concentración. También se dan muchos trastornos del sueño, o de la alimentación. Todo esto, no siempre se le atribuye a la relación de pareja puesto que va pasando lentamente. 

Cuando se produce la ruptura de pareja, sea a causa de una “relación tóxica” o no, la vivimos como un auténtico duelo repleto de tristeza, vacío, desconsuelo, angustia y ansiedad. Nuestra estima es la principal afectada. ¿La buena noticia? En la mayoría de los casos, la mancha de mora con otra verde se quita…. 

En una persona “normal” (estable emocionalmente y adaptada correctamente al entorno), la ruptura puede tener una respuesta adaptativa a esa nueva situación, en cambio no siempre es así... 

En la adolescencia se pueden producir tentativas suicidas, conductas dirigidas a llamar la atención de la persona que ha abandonado para intentar recuperarla, etc. Son conductas inmaduras frecuentes a estas edades. 

Sufrimos reacciones depresivas pero con un componente ansioso que pueden dar lugar a trastornos de sueño o sentimientos de baja autoestima. Es muy variable e irá en función de la estructura previa de la personalidad del individuo, así como el carácter del mismo. 

Aunque pueda resultar extraño, el desarrollo del enamoramiento y las consecuencias de la ruptura sentimental comparten muchas características con la adicción a las drogas. Las activaciones cerebrales en la abstinencia a la cocaína, por ejemplo, y tras la ruptura amorosa son muy similares. Por lo tanto, en muchas ocasiones, para sobreponerse a una ruptura amorosa deberían darse los mismos pasos que frente a otras adicciones tales como el alcohol, las drogas o la ludopatía… 

Por lo tanto, independientemente que existen circunstancias y situaciones en la vida que nos toca vivir y de las cuales no podemos escapar, siempre y ante todo es de vital importancia intentar sacar lo positivo de todo lo que nos pasa y cambiar la pregunta: ¿Por qué a mí? por esta otra ¿qué tengo que aprender de esto? 
Está claro que las situaciones y momentos que pasamos dolorosos, duros,… son para poder extraer grandes aprendizajes e ir avanzando de forma positiva y con más fuerza por la vida. Al final la vida es un camino de rosas y espinas y …¿¿quién no ha encontrado espinas en el mismo?? 

¡¡Que tengan buen día!!

miércoles, 22 de mayo de 2013

EL CARPINTERO

"Un carpintero ya entrado en años estaba listo para retirarse. Le habló a su Jefe de sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y disfrutar de su familia. Él iba a extrañar su cheque mensual, pero necesitaba retirarse. Ellos superarían esta etapa de alguna manera. 

El Jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y le pidió que si podría construir una sola casa más, como un favor personal. El carpintero accedió, pero se veía fácilmente que no estaba poniendo el corazón en su trabajo. Utilizaba materiales de inferior calidad y el trabajo era deficiente. Era una desafortunada manera de terminar su carrera. 

Cuando el carpintero terminó su trabajo y su Jefe fue a inspeccionar la casa, el Jefe le extendió al carpintero, las llaves de la puerta principal. "Esta es tu casa, dijo, es mi regalo para tí." 

Qué tragedia! Qué pena! Si solamente el carpintero hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, la hubiera hecho de manera totalmente diferente. Ahora tendría que vivir en la casa que construyó "no muy bien" que digamos! "

Así que está en nosotros, construir nuestras propias vidas de manera distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar, dispuestos a poner en ello menos que lo mejor... o por el contrario hacer todo lo posible porque sea la mejor vida que pueda existir...

En puntos importantes, no ponemos lo mejor de nosotros en nuestro trabajo. Entonces con pena vemos la situación que hemos creado y encontramos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente. 

Pensad como si fueran el carpintero y ésa que construyó, vuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construid con sabiduría, es la única vida que podréis construir. Inclusive si sólo la viven por un día más, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad. 

La placa en la pared dice: "La Vida Es Un Proyecto de:Hágalo Usted Mismo". 

Quién podría decirlo más claramente? Tu vida ahora, es el resultado de tus actitudes y elecciones del pasado. Tu vida mañana será el resultado de tus actitudes y elecciones hechas HOY! 

"Los únicos errores que cometemos en la vida son las cosas que no hacemos".

miércoles, 15 de mayo de 2013

CÓMO LEER A LOS NIÑOS


Para que la hora del cuento para los niños se convierta en un éxito, debemos prestar atención a ciertos aspectos tanto del entorno como del niño, para que todo funcione como deseamos… 

Antes de nada, debemos buscar un momento de calma, en el que el niño esté despierto y con intención comunicativa, es decir receptivo; encontrar un lugar tranquilo dónde nada ni nadie nos pueda molestar, evitando distracciones, ya que este momento será un tiempo especial entre tú y el niño, si hay más de un niño, es aconsejable leerles en pequeños grupos de no más de 3 o 4 de ellos para que el proceso resulte más enriquecedor. 

El tiempo de lectura dependerá de la edad del niño, aunque es aconsejable que inicialmente se empiece por períodos muy cortos y poco a poco se vayan aumentando a medida que éste vaya prestando cada vez más atención. 

Es importante incluir en nuestra lectura canciones, cosquillas, bailes, cambio de voces de los personajes, imitaciones… ya que esto permitirá una mayor concentración por parte del niño y a la vez más diversión y entretenimiento, consiguiendo más tiempo de atención… 

El libro debes tenerlo lo más cerca del niño posible, para que pueda participar de su lectura tocándolo, viéndolo, etc. 

Para conseguir más atención y con ello un reclamo posterior por parte del niño, ayuda mucho el adaptar y personalizar las historias a ellos y sus iguales, cambiando los nombres de los personajes por el suyo y de algún amiguito/a, inventando trocitos de la historia hablando sobre niños, etc… Aquí la imaginación juega un gran papel. 

Ves haciéndole preguntas sobre lo que se va contando para ir comprobando su nivel de atención y repite las veces que haga falta la historia, los nombres… 

A la hora de guardar los libros, tiene que ser en un lugar dónde ellos puedan alcanzarlos y cogerlos cuando les apetezca, de esta manera se irán, poco a poco, familiarizando de forma autónoma con los libros. 

Peculiaridades y especificaciones en función de la edad. 

- Niños de 3 a los 4 años: es importante poder conversar con ellos sobre sus experiencias e intereses, aprovechando las oportunidades cotidianas de interacción como la hora de comer, mirando los libros… Intentando responder de forma positiva a lo que el niño va diciendo, extendiendo y expandiendo su lenguaje. Por ejemplo si el niño dice "agua", tú puedes expandir diciendo "veo que quieres un vaso de agua", o extenderlo diciendo "ah, veo que tienes sed, claro, hace calor!". Es más importante modelar su lenguaje que corregir sus errores. 
A través de la lectura los niños expanden su vocabulario sobretodo si ésta se realiza de manera interactiva, con oportunidades para hacer preguntas, mirar imágenes, decidir cuándo cambiar de página…, por ello léele todos los días de manera individual o en pequeño grupo para que esto se vaya produciendo. 

Poco a poco los niños van entendiendo las relaciones que existen entre las acciones y los sentimientos. Disfrutan de historias cortas, simples, con repeticiones, con imágenes que están directamente relacionadas con su experiencia. Los libros con oraciones o estructuras repetitivas permiten que los niños anticipen y se atrevan a participar. 

Si tienes oportunidad, fabrica tus propios libros con fotos a partir de una experiencia que el niño haya tenido, como salir de paseo, cocinar, o algún evento cotidiano, como lavarse el pelo y peinarse. Esto le gustará mucho!. 

Teniendo en cuenta que esta es la edad en la que la imaginación ocupa un fuerte rol en el juego de los niños, fomenta que actúe en escenarios imaginados. 

Cantar tiene muchos beneficios, les ayuda a aumentar su conciencia fonológica, canta con ellos y además de aprender consigue que también se divierta. 

Habla con ellos sobre emociones y sentimientos. Los niños suelen frustrarse a esta edad al constatar la diferencia entre lo que pueden y lo que quieren hacer. Esta dificultad puede ser disminuida si conocen las palabras que ayudan a describir sus estados de ánimo y logran así identificarlos y comunicarlos, no en medio de una rabieta o pataleta, pero sí en un momento posterior de calma. En este sentido, los libros pueden ayudar enormemente expandiendo las experiencias emocionales de los niños. · Lee de manera interactiva, por ejemplo, relacionando lo leído con lo que el niño ya sabe o ha hecho, hablad sobre las imágenes y el texto, discutid lo que creen que va a pasar después, cómo se sienten los personajes, lo que hicieron y lo que podrían haber hecho, lo que ellos harían en la situación de los personajes… 


- Niños de 5 a los 7 años: muestra al niño cómo los adultos disfrutáis leyendo libros, revistas o diarios. Es importante que el niño entienda que la lectura se valora y utiliza diariamente, con distintos fines, en casa. 

Es importante continuar destinando diariamente un tiempo especial para leer, por placer y entretenimiento junto a los niños. Gracias a las actividades de lectura compartida, y luego al aprendizaje que adquieran en la escuela o colegio, a esta edad los niños irán gradualmente desarrollando habilidades de decodificación: serán capaces de recitar en voz alta palabras, frases, oraciones, párrafos completos de los textos impresos a los que se enfrente. 

Cuando el niño lee en voz alta es necesario prestarle la misma atención que le prestaríamos si nos estuviera hablando directamente a nosotros acerca de sí mismo. En este proceso suelen cometer errores, generalmente omisiones (se saltan alguna palabra del texto) o sustituciones (leen alguna palabra por otra). Es importante no tratar estas situaciones simplemente como fallos indeseables que se deben corregir. Todo error expresa un significado subjetivo para los niños y en la lectura compartida podemos ayudarlos a comprender dicho significado. Por ejemplo: si el niño lee: El osito estaba cansado, en lugar de : el osito estaba cantando, podemos señalar, parece que el osito no estaba tan cansado, porque se puso a cantar. ¿Pero quizás tú estás un poco cansado para seguir leyendo?.. 

Al leer juntos, continúa motivando a que el niño vaya más allá de la información presente en el libro, haciéndose preguntas (¿Cómo crees tú que se sintió el personaje?, ¿cómo te habrías sentido tú en su lugar?.), formulando hipótesis (¿Qué crees tú que habría pasado si.?.), realizando inferencias (Dice que el osito andaba desnudo, ¿tú crees que hacía calor o frío?.). 

Es útil tener disfraces o prendas de ropa vieja para jugar. Invítalo a representar lo que ha leído, disfrazándose, en pequeñas actuaciones, con otros niños y/o adultos. En este juego no importa tanto la fidelidad con lo que diga el libro, sino la posibilidad de imaginarse encarnando a un personaje o viviendo alguna de las situaciones descritas. 

Visita periódicamente librerías y/o bibliotecas con el niño, permitiendo que sea él el que elija el libro que quiere comprar o pedir prestado. · 

Importante el destinar un lugar en casa que funcione como biblioteca, guardando en ella los libros que tiene y los que vaya adquiriendo. Se debe permitir el acceso a ésta, teniendo los libros a su alcance. Al igual que crear un espacio de lectura en su propia habitación. 


Finalmente, independientemente de la edad, se debe tener la suficiente paciencia para poder llevar a cabo la lectura compartida con los niños, ya que cada uno tiene un proceso de desarrollo diferente. Hay que intentar evitar comparar lo que puede hacer un niño con lo que hacen otros, concentrándose en el desarrollo particular y las necesidades de éste. Para mantener el interés del niño, la lectura temprana compartida no debe transformarse en una actividad forzada y sobrexigente, distinta a otros momentos de juego, sino debe ser una parte más de su juego!.

viernes, 10 de mayo de 2013

EL OASIS

En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras. 

Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando mientras parecía cavar en la arena. 

- ¿Qué tal anciano? La paz sea contigo-. 

- Y contigo – contestó Eliahu sin dejar su tarea. 

- ¿Qué haces aquí, con esta temperatura y esa pala en las manos?-. 

- Siembro - contestó el viejo. 

- ¿ Y qué es lo que siembras aquí? - . 

- Dátiles – respondió él mientras señalaba a su alrededor el palmar. 

- ¡¡Dátiles!! - repitió el recién llegado y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez. - El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor -. 

- No, debo terminar la siembra. Luego si quieres beberemos… -. 

- Dime amigo, ¿cuántos años tienes? -. 

- No sé… sesenta, setenta, ochenta.. lo he olvidado, pero.. ¿eso importa? -. 

- Mira, los datileros tardan más de 50 años en crecer y hasta que no son palmeras adultas, no están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los 101 años, pero sabes que difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo -. 

- Mira Hakim, yo como los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que planto… y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea - . 

- Me has dado una gran lección, déjame que et pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste – y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero. 

- Te agradezco tus monedas amigo. Ya ves, a veces pasa esto, tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara, parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no he terminado de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo -. 

- Tu sabiduría me asombra anciano. Ésta es la segunda lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague la lección con otra bolsa de monedas-. 

- Y a veces pasa esto también –siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas – sembré para no cosechar y antes de terminare de sembrar ya coseché no sólo una sino dos veces!!-. 

- Ya basta viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas, tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte…-. 


Este pequeño cuento nos muestra y confirma la famosa frase: “quién siembra recoge”, pero a la vez también nos enseña que siempre hay quiénes se benefician de ello e intentan con palabrería “barata”, aprovecharse de nuestra buena fe y “falsa” ignorancia, haciéndonos ver que tienen la verdad absoluta y que saben más que nosotros mismos. Cuando si bien es cierto que podría ser así, también lo es el hecho de que cada uno de nosotros posee la suficiente sabiduría como para poder enseñar a los demás e ir ampliándola con otras enseñanzas que vengan del exterior porque nadie nace sabiendo…. 

Ante todo la humildad y el estar abiertos a dar y recibir siempre que sea necesario…

miércoles, 8 de mayo de 2013

LA SEÑAL

Un señor muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz que le iluminara el camino que debía seguir. 

Todas las noches, al acostarse, le pedía a Dios que le enviara una señal sobre cómo tenía que vivir el resto de su vida. 

Así anduvo por la vida durante dos o tres semanas en un estado semi-místico buscando recibir una señal divina. 

Un día, paseando por el bosque, vio a un cervatillo caído, tumbado, herido, que tenía una pierna medio rota. Se quedó mirándolo y de repente vio aparecer a un puma. La situación lo dejó congelado, estaba a punto de ver cómo el puma, aprovechándose de las circunstancias, se comía al cervatillo de un solo bocado. 

Entonces se quedó mirando en silencio, temeroso también de que el puma, no satisfecho con el cervatillo, lo atacara a él. Sorpresivamente, vio al puma acercarse al cervatillo y entonces ocurrió algo inesperado: en lugar de comérselo, el puma comenzó a lamerle las heridas. 

Después se fue y volvió con unas pocas ramas humedecidas y se las acercó al cervatillo con la pata para que éste pudiera beber agua, se fue y volvió con un poco de hierba húmeda para que el cervatillo pudiera comer… Increíble! 

Al día siguiente, cuando el hombre volvió al lugar, vio que el cervatillo aún estaba allí y que el puma otra vez llegaba para alimentarlo, lamerle las heridas y darle de beber. 

El hombre se dijo: “ésta es la señal que yo estaba buscando, es muy clara: Dios se ocupa de proveerte de lo que necesites, lo único que no hay que hacer es ser ansioso y desesperado corriendo detrás de las cosas”. 
Así que agarró su atadito, se puso en la puerta de su casa y se quedó ahí esperando que alguien le trajera de comer y de beber. 

Pasaron dos horas, tres, seis, un día, dos, tres días… pero nadie le daba nada. 

Los que pasaban lo miraban y él ponía cara de pobrecito mirando al cervatillo herido, pero no funcionaba… 

Un día, pasó un señor muy sabio que había en el pueblo y el pobre hombre que estaba muy angustiado, le dijo: 

- Dios me venga, me mandó una señal equivocada para hacerme creer que las cosas eran de una manera y eran de otra. ¿Por qué me hizo esto? Yo soy un hombre creyente… 

Y le contó lo que había visto en el bosque. 

El sabio lo escuchó y le dijo: - Quiero que sepas algo. Yo también soy un hombre creyente. Dios no manda señales en vano, te mandó esa señal para que aprendieras…- 

El hombre le preguntó: - ¿Por qué me abandonó?-. 








Y tú, ¿cómo te comportas como el cervatillo o como el puma?

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