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viernes, 19 de abril de 2013

EL LEÓN

“Había una vez un conejito el cual nunca había visto un león.

Le puso el destino un día delante de la real fiera. Y como era la primera vez que le veía, sintió un miedo espantoso y se alejó tan rápido como pudo.

Al encontrar al león por segunda vez, aún sintió miedo, pero menos que antes, y lo observó con calma por un rato.

En fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo suficiente hasta llegar a acercarse a él para entablar conversación.”

Aunque en un principio las cosas, situaciones puedan producirnos miedo, es bueno intentar ir, de manera gradual con distancia y siendo prudentes, conociéndolas para así poder lidiar con ellas, ya que sino siempre nos quedaremos con la duda y nos iremos limitando más a aquellas cosas que aunque parezcan cómodas y seguras, ya conocemos y nos impiden avanzar en el camino...

miércoles, 17 de abril de 2013

EL VERDADERO VALOR DE LAS COSAS…

“Un joven fue a visitar a un sabio en busca de ayuda. 

- Maestro, vengo, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar, maestro? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? - . 
El maestro, sin mirarlo, le dijo: 

- Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar- 

- E.. encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.. 

- Bien- asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: -Toma, el caballo está afuera. Cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas-. 

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Éstos, lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vueltas y miraban, y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. 

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta. 

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. 

Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda. 

-Maestro- dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que em pediste. Quizás pudiera conseguir 2 o 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo-. 

-¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo!- contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y ve al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo-. 

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y dijo: 

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo-. 

-¿¿¿58 monedas???- exclamó el joven. 

-Sí-replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente….- 

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. 

-Siéntate- dijo el maestro después d escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?-. 

Diciendo esto, volvió a ponerse su anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda…” 


Todos somos joyas únicas y valiosas con un valor incalculable. Pero para poder ofrecerlo y darlo a conocer, primero tiene que ser un@ mism@ el que se dé cuenta de ello y sepa conocerse y valorarse como debe, para después poder ofrecerlo sólo a aquellos que realmente sean capaces de valorarlo y apreciarlo como debe.

lunes, 15 de abril de 2013

EL LABRADOR


“Había un hombre que odiaba a un zorro, ya que se le metía en su campo y le ocasionaba algunos daños ocasionalmente. 

Después de mucho intentarlo, pudo al fin cogerlo, y buscando vengarse de él, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego. 

Pero mira por dónde, que el lugar que eligió el zorro para huir despavorido fueron los campos que cultivaba aquel hombre. 

Estaba en época de recolección con todos los productos listos para ello, con lo que el labrador tuvo que aguantar llorando, cómo al pasar él por sus campos, se quemaba toda su producción…” 


Es bueno intentar ser siempre comprensivo e indulgente con el prójimo, ya que puede suceder que todo aquel mal que generamos, tarde o temprano se regrese en nuestra contra… 

“Quién siembra recoge”

jueves, 11 de abril de 2013

EL CUERVO GRITÓN

“Había una vez, un cuervo cerca de unos pastores, éstos tenían un pedazo de carne tan apetitoso que el cuervo lo robó y se retiró a un árbol. 

Lo vio un león que pasaba por allí y deseó apoderarse de aquella carne, con lo que empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz. 

El cuervo, para demostrarle al león que no le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos. 

El león, ante el descuido del cuervo, no le faltó tiempo para coger la carne y decirle: 

- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves-.” 


Aunque no sucede siempre, debemos estar alertas de adulaciones y halagos que vengan de determinados tipos de personas, ya que puede ser que no sea con la intención debida y acabemos perdiendo parte de nuestros bienes. 

martes, 9 de abril de 2013

DEPRESIÓN

Todos en un momento u otro de nuestra vida podemos sentirnos, durante períodos cortos de tiempo, tristes, decaídos… pero, estos sentimientos suelen ser pasajeros y desaparecer en unos días. El problema viene cuando estos síntomas van permaneciendo en el tiempo e interfieren con nuestro quehacer diario, causando dolor tanto para quien la padece, como para quienes se preocupan por la persona. Sin darnos cuenta muchas veces, acaba derivando en una depresión, caracterizada por ser un trastorno del estado anímico en el cual se tienen sentimientos de tristeza, de culpa, pérdida de interés o placer, ira, frustración, abatimiento, infelicidad, pueden aparecer trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración, baja autoestima… Así como afectar a los pensamientos, la perspectiva y el comportamiento de la persona. 
Todos estos sentimientos provocan una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana, denominado en términos psicológicos, anhedonia. 

Estar deprimido es algo más que estar triste o que llorar mucho, o aun más severo que estar cansado. Aun cuando los tres tipos de situaciones están presentes en las manifestaciones que tiene una persona con depresión. 

En la depresión, se suelen observar problemas para dormir, sueño inquieto y despertares frecuentes, que hacen que el paciente se incorpore con frecuencia en la madrugada, siendo muy difícil el re-iniciar su sueño; presentar además fatiga y una sensación de pérdida de energía, que se manifiesta con una gran dificultad para empezar la mayoría de las acciones que habitualmente realizaba fácilmente, como por ejemplo, una ama de casa que tiene problemas para hacer cosas tan comunes a ella como el arreglo de su hogar y aun más, el arreglo personal. Es habitual que se produzca una disminución importante en el apetito, lo cual lleva a la persona a bajar de peso, así como problemas de concentración y memoria. Otro de los apetitos, que disminuye de manera importante, es el deseo sexual, lo que suele tener cierto impacto en sus relaciones interpersonales, principalmente en el área de pareja. Si la persona está sumida en una depresión profunda, puede llegar a presentar ideas de muerte, que pueden ir de ya no querer estar vivo, hasta la “maquinación” de su propia muerte, que en ocasiones, se llevan a cabo. 
Cuando una persona sufre de depresión, el mundo parece sombrío, y los pensamientos de esa persona reflejan la desesperación y el desamparo que siente. Las personas con depresión tienden a manifestar pensamientos negativos y autocríticos. Algunas veces, más allá de su valor real, las personas con depresión pueden sentirse inútiles y no queridas, por ello se produce la disminución o pérdida de la autoestima. 

La depresión puede nublarlo todo y hacer que hasta los pequeños problemas parezcan abrumadores. Las personas deprimidas son incapaces de ver un futuro brillante y se sienten sin fuerzas para cambiar las cosas para mejor. Pueden sentir deseos de darse por vencidos. Pueden llorar por cosas sin importancia o incluso sin ninguna razón. 

A causa de sus profundos sentimientos de tristeza y de su poca energía, las personas con depresión a veces se alejan de las personas que los rodean o de las actividades que alguna vez disfrutaron. Esto sólo hace que se sientan más solos y aislados, lo cual empeora su situación. Se convierte en un círculo vicioso muy difícil de romper. 

La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, de manera que dificulte el desempeño de las tareas del día a día, así como ir fluctuando en el tiempo, temporadas con estado de ánimo depresivo y temporadas más estables. 

Este estado no es algo que de pronto aparezca, habitualmente su inicio es poco claro y se puede iniciar por síntomas corporales, de los llamados somáticos ( o somatiformes), que hacen pensar a la persona que está enfermo de algo diferente a la depresión, dolores de cabeza, espalda, sensación de piernas y brazos pesados, fatiga, decaimiento, pueden ser síntomas iniciales de la depresión. Posteriormente pueden aparecer las ideas de tristeza, la rumiación de experiencias tristes, desagradables y embarazosas que se tuvo en el pasado, y entonces el paciente se aísla, se le dificulta el trato con los demás, se vuelve irritable, está constantemente con ideas de culpa por eventos del pasado o por situaciones en donde omitió tal o cual acción, etc. 

La depresión no tiene una única causa. Son muchos los factores que desempeñan un papel, incluidos la genética, el entorno, el estado de salud, los sucesos de la vida y determinados patrones de pensamiento que afectan las reacciones de las personas frente a los acontecimientos. 

Hay acontecimientos de la vida, como por ejemplo, la muerte de un familiar cercano o de un amigo, que pueden ir más allá del dolor normal y, a veces, llevar a la depresión. 

También pueden aumentar las posibilidades de que las personas se depriman, determinadas condiciones sociales como la pobreza, la falta de hogar, la violencia en la comunidad, etc. 

Aunque se considera una enfermedad común, es grave y la mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento y ayuda para mejorar. Siempre hay que descartar cualquier otra posibilidad visitando a su médico habitual, ya que ciertos medicamentos y condiciones médicas, tales como virus o trastornos de tiroides, pueden provocar los mismos síntomas que la depresión y pueden confundirnos. 
Muchas personas simplemente no se dan cuenta de que la depresión puede provocar muchos problemas o mucho dolor. Algunas veces, incluso las personas deprimidas no se toman su enfermedad con la debida seriedad. Creyendo que ésta puede deberse a su propia debilidad o un fallo en su carácter, etc, con lo que este tipo de creencias lleva a muchos a ocultar su depresión y sentir vergüenza, evitando contarlo y/o buscar ayuda.

viernes, 5 de abril de 2013

LA TRISTEZA Y LA FURIA

“En un reino encantado donde los hombres nunca podían llegar o, por el contrario, donde transitan sin darse cuenta eternamente… 

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas. 

Había una vez un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban los peces de todos los colores existentes y todas las tonalidades de verde se reflejaban permanentemente… 

Hasta ese estanque se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía la tristeza y la furia. 

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas entraron en el estanque. 

La furia, apurada como siempre, urgida sin saber por qué, se bañó rápidamente y aún más rápido salió del agua…. Pero como es ciega o por lo menos, no distingue claramente la realidad, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, y sucedió que era la ropa de la tristeza, no la suya. 

Y así vestida de tristeza, la furia se fue. 

Muy en calma y serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. 

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.” 


Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo suficiente para mirar bien, encontramos que esta furia es sólo un disfraz y que detrás del disfraz de la furia, en realidad está escondida la tristeza.. 

miércoles, 3 de abril de 2013

EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO

“Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. 

Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia. 

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos. 

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.” 





Es importante valorar a todos tal y como es, no despreciando lo que creemos que es o parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzar a otro…

lunes, 1 de abril de 2013

AUTODEPENDENCIA

Había un par de primos, uno pequeño, con tres añitos y otro un poco más mayor, que estaban a diario, en casa de su abuelita. 

Un día, el primo de menor edad, en el comedor de la abuela, iba corriendo y se llevó por delante la mesa, cayó sentado de culo en el suelo y se puso a llorar.

Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de una nuez le apareció en la frente.

La tía, que estaba en la habitación, corrió a abrazarlo y mientras pedía hielo al mayor, le decía al pequeño: pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas, chas a la mesa…, mientras le daba palmadas al mueble invitando al niño a que la imitara…

El mayor pensaba: ¿cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es suya que es el torpe, que tiene tres años y no mira por donde camina; la culpa es de la mesa. La mesa es mala!

El mayor intentaba entender más o menos sorprendido, el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y su tía insistía para que el niño le pegara a la mesa.

El niño más mayor pensaba: Me parece gracioso como símbolo pero como aprendizaje, siniestro: uno nunca es responsable de lo que hace, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del de afuera, no de uno mismo, es el otro el que tiene que dejar de estar en nuestro camino para que no nos golpeemos. 

Éste, tuvo que apartarse de los mensajes de las tías del mundo. Ya que: es responsabilidad de uno mismo el apartarse de lo que nos daña; defendernos de los que nos hacen daño; hacernos cargo de lo que nos pasa y saber mi parte de participación en los hechos; tenemos que darnos cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hacemos. Para que las cosas que nos pasan nos pasen, uno tiene que hacer lo que hace. Y no es que podamos manejar todo lo que nos pasa, sino que cada uno es responsable de lo que le pasa porque en algo, aunque sea pequeño, colaboramos para que suceda.

No podemos controlar la actitud de todos los que tenemos a nuestro alrededor, pero podemos controlar la nuestra. Podemos actuar libremente con todo lo que hacemos. Tendremos que decidir qué hacer, con nuestras limitaciones, miserias, ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con toldo eso, tendremos que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Tendremos que conocernos más para saber cuáles son los recursos con los que dispongo. Querernos tanto como para privilegiarnos y saber que ésta es la decisión tomada.

Entonces podremos tener algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. El coraje de actuar como la conciencia dicta y de pagar ese precio. De ser libre aunque a los demás no les guste. Y quién no nos quiera así, que se vaya de nuestro lado, así es como debemos ser.

Todo esto significa un paso muy adelante en nuestra historia y en el desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quienes están a mi lado.

Si sois autodependientes, es probable que algunas personas de las que están a nuestro lado se vayan, quizás alguno no quiera quedarse. Habrá que pagar ese precio, el de soportar las partidas de algunos de mi alrededor y prepararse para celebrar la llegada de otros que puedan llegar…



miércoles, 27 de marzo de 2013

EL POZO

"Cayó una zorra en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro por no poder alcanzar la orilla. 

Llegó más tarde al mismo pozo un chivo sediento, y viendo a la zorra le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e invitó al chivo a descender y probarla donde ella estaba. 

Sin más pensarlo saltó el chivo al pozo, y después de saciar su sed, le preguntó a la zorra cómo harían para salir allí.

Dijo entonces la zorra: 

-- Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua salvación. Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo y una vez afuera, tiraré de tí. 

Le creyó el chivo y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a salir del pozo, alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido. 

Cuando el chivo le reclamó la violación de su convenio, se volvió la zorra y le dijo: 

-- ¡ Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes en cómo salir después ! "



Antes de comprometerte en algo, piensa primero, a veces nos metemos en situaciones de los que o nos es muy complicado salir o directamente nos es imposible sin ayuda de los demás, que no siempre está disponible. Por ello no siempre se puede tener en cuenta aquellos que te dicen los vecinos, podría resultar engañoso y comprometerte de manera negativa.

martes, 26 de marzo de 2013

SOBRE EL AMOR


“Había dos jóvenes que se hicieron novios cuando ella tenía trece años y el dieciocho. Vivían en un pueblecito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura, tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos… 

La historia cuenta que habían sido novios con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y el veintitrés, el pueblo entero se puso de acurdo para ayudar a que ambos se casaran. 
Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo entero, que tanto había ayudado en esa relación. 

Vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó en hacerle un regalo que significara eso. Un hacha nueva, muy relacionado con su trabajo; un jersey, no la convencía, ya le había tejido en toras ocasiones; una comida, no era suficiente… 

Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semana antes, había ido guardando de las vueltas de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario. 

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde pequeño, él lo guardaba en un estuche que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita, sacaba del sobre aquel relol, lo limpiaba, le daba un poquito de cuerda y se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a limpiar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en su estuche. 

Ella pensó: “Qué maravilloso regalo esta cadena de oro para aquel reloj”. Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto. 

Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar pero no sabía cómo, pensó y pensó hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: “Se compra pelo natural”. Como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar. 
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cedna y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera: - Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, lo compraría?- 

-Seguro- fue la respuesta. 

-Entonces en tres días estaré aquí!-. 

Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a casa. No dijo nada. 

El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo. 

Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de coger el dinero, se dirigió a la joyería. Compró la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar. 

A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ello no quería que se diera cuenta de que se lo había cortado. Y habría tiempo después para explicaciones. 

Él llegó, se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. En esta caja se encontraban dos enormes peinetas que él le había comprado para ponerse en su bello pelo, vendiendo el reloj de su abuelo….” 
Si en algún momento pensáis que el amor es sacrificio, acordaros de esta historia, no la olvidéis. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia …..

lunes, 25 de marzo de 2013

EL CONSEJO

“Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.

Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin razón.

Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
- Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿ nos darías en realidad este consejo ?”



Muy en cuenta con aquellos que , aunque inicialmente parecen muy dispuestos a ayudar, dan consejos en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien, porque cuando nos demos cuenta puede que sea demasiado tarde…


sábado, 23 de marzo de 2013

LAS UVAS

“Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.

Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:

-- ¡ Bagg no me gustan tanto y encima están tan verdes... !”



En muchas ocasiones para autojustificarnos y así quedarnos “tranquilos”, culpamos a los demás de las cosas que nosotros no somos capaces de alcanzar, cuando deberíamos no cesar en nuestro empeño y seguir intentando…

viernes, 22 de marzo de 2013

ALEGORÍA DEL CARRUAJE

“Un día de octubre, una voz familiar llama por teléfono y me dice: -Sal a la calle que hay un regalo para ti! -. 

Entusiasmado, salgo y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo y no hay lugar para nadie más. 
Entonces miro por la ventana y veo el paisaje, de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino, y digo: “¡Qué bueno este regalo!” y me quedo un rato disfrutando de esa sensación. 

Al rato empiezo a aburrirme, lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. 

Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” y empiezo a convencerme de que me hicieron un regalo que no sirve para nada. 

De eso que ando quejándome en voz alta cuando pasa mi vecino y me dice: - ¿No te das cuenta que a ese carruaje le falta algo?-. 

Yo pongo cara de, ¿qué le falta? Mientras miro las alfombras y los tapizados. 

- Le faltan los caballos! - me dice antes de que yo le pregunte. ¡Por eso veo siempre lo mismo! Y me parece aburrido – pienso. 

- ¡Cierto! –digo yo. 

Entonces me hago con dos caballos y los ato al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito: - ¡Eaaaaa!!!-. 

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende. Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una raja en uno de los laterales. Son los caballos que me conducen por caminos terribles, chocan contra los pozos, se suben a las aceras, me llevan por barrios peligrosos… 

Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada, los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, eso me gustaba, pero la final siento que es muy peligroso. 

Comienzo a asustarme y a darme cuenta que eso tampoco sirve. En ese momento veo a mi vecino que pasa cerca y lo insulto: -¡Qué me hizo!-. 

Me grita: - ¡Te falta el cochero! – 

-¡Ah!-. 

Con gran dificultad y con su ayuda, freno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume sus funciones, es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento. 

Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir. Él conduce, controla la situación, decide la velocidad adecuada y los mejores caminos… 

¡Yo disfruto del viaje!” 

Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. 

A poco de nacer, nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo y se movió. Éste carruaje no servirá de nada si no tuviera caballos, ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos. 

Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, entonces tenemos necesidad de frenarlos. Aquí es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. 
El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quiénes realmente tiran del carruaje son tus caballos. 

No permitas que el cochero lo descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque… ¿qué harás sin ellos? ¿qué será de ti si solamente fueras cuerpo y cerebro? si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? 

Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco podemos descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implica reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe y si se rompe se acaba el viaje….

jueves, 21 de marzo de 2013

ANIMARSE A VOLAR

“Cuando se hizo grande su padre le dijo: - hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo la alas que se te han dado-. 

- Pero yo no sé volar- contestó el hijo. 

- Ven – dijo el padre. 

Lo cogió de la mano y caminando lo llevó hasta el borde del abismo , en la montaña. 

- Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar sólo debes pararte aquí, respirar profundo y saltar al abismo. Una vez en el aire extiendes tus alas y volarás! -. 

El hijo dudó. 

- ¿Y si me caigo?-. 

- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos moratones que te harán más fuerte para el siguiente intento -. 

El hijo volvió al pueblo y les contó a todos su intención, a sus amigos, a sus compañeros de toda la vida… 

Los más pequeños de mente dijeron: - ¿Estás loco?; ¿Para qué?; Tu padre está delirando…; ¿Qué vas a buscar volando?; ¿Por qué no te dejas de tonterías?; ¿Quién lo necesita?... 

Los más lúcidos también sentían miedo: - ¿Puede ser cierto?; ¿No será peligroso?; ¿Por qué no empiezas despacio?; En todo caso prueba tirarte desde una escalera primero, o desde la copa de un árbol, pero ¿desde la cima?. 

El joven escuchó el consejo de quiénes lo querían. Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó, desplegó sus alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas, pero igual..se precipitó a tierra! 

Con un gran chichón en la frente fue hacia su padre: - ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y mira el golpe que me di!! No soy como tú,mis alas son de adorno- lloriqueó. 

- Hijo mío, para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar. Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo…-.” 


En la vida, si uno quiere avanzar, desarrollarse, aprender, tiene que correr ciertos riesgos, si no se está dispuesto a ello, entonces a resignarse y seguir caminando como siempre… 

Y Tú, ¿te animas a volar?

miércoles, 20 de marzo de 2013

EL TEMIDO ENEMIGO

Había una vez en un reino muy lejano y perdido, un rey al qu ele gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, además necesitaba que todos lo admiraran por ser poderoso. 

Para ello contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes cada día les preguntaba quién era el más poderoso del reino. Invariablemente todos le decían lo mismo: - Alteza, eres muy poderosos pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee, él conoce el futuro-. 

(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados genéricamente magos). 

El rey estaba muy celoso del mago del reino, pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí. 

No decían lo mismo del rey. 

Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime y mucho menos bondadoso. 

Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan: organizaría una gran fiesta a la cuál invitaría al mago y después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades, decir que no, defraudando así la admiración de los demás o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en al que el mago del reino moriría. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba. En ese momento, él planeaba sacar su espada y matarlo. Conseguiría dos cosas de un solo golpe, la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes… 

Los preparativos se iniciaron enseguida y muy pronto el día del festejo llegó. 
Después de la cena, el rey hizo pasar al mago al centro y ante el silencio de todos le preguntó: 

- ¿Es cierto que puedes leer el futuro? – 

- Un poco – dijo el mago. 

- Y, ¿puedes leer tu propio futuro? – preguntó el rey. 

- Un poco – dijo el mago. 

- Entonces quiero que me des una prueba, ¿qué día morirás? ¿cuál es la fecha de tu muerte? -. 

El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó. 

- ¿Qué pasa mago? – dijo el rey sonriente - ¿No los aves? ¿no es cierto que puedes ver el futuro?- . 

- No es eso – dijo el mago – pero lo que sé, no me animo a decírtelo -. 

- ¿Cómo que no te animas? Yo soy tu sobreaño y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes. Contéstame pues, cuando morirá el mago del reino? -. 

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo: - No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey…-. 

Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corría por entre los invitados. 

El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago. 

Lentamente el sobreaño bajó los brazos y se quedó en silencio. Los pensamientos se agolpaban en su cabeza. Se dio cuenta de que se había equivocado. Su odio había sido su peor consejero. 

- Alteza, te has puesto pálido, ¿qué te sucede?- preguntó el invitado. 

- Me siento mal – contestó el monarca – voy a ir mi cuarto, te agradezco que hayas venido-. Y con un gesto confuso se giró en silencio y se encaminó a su habitación. 

El mago era astuto, había dado la única respuesta posible para evitar su muerte. ¿Le habría leído la mente? La predicción no podía ser cierta, pero… ¿y si lo fuera?. 

El rey estaba aturdido, se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago de camino a su casa, así que volvió sobre sus pasos y dijo en voz alta: - mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales-. 

- Majestad! Será un gran honor!!- dijo el invitado con una reverencia. 

El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que no pasará nada. 

Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo inquieto pensando qué pasaría si al mago le hubiera sentado mal la comida o se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora. 

Bien temprano por la mañana, el rey golpeó la puerta de la habitación de su invitado. Él nunca había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió le hizo la pregunta, necesitaba una excusa. 

El mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa. 

El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente para consultarle otra cosa, quería asegurarse de que no le pasara nada. El mago aceptó. 

Desde entonces todos los días, el rey iba hasta su habitación para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta. No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminaba teniéndolos en cuenta. 
Pasaron los meses, los años.. y como siempre, estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe más sabio. Así fue, el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo, ya no era déspota ni autoritario, dejó de necesitar sentirse poderoso y empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa, empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa. Su pueblo empezó a quererlo como nunca antes lo había hecho. 

El rey ya no iba al mago a investigar por su salud, sino pata aprender, compartir una decisión o para charlar, se habían hecho grandes amigos. 

Un día, después de más de 4 años de aquella cena y sin motivo, el rey recordó el plan que urdió para matar a su entonces, odiado enemigo. Se dio cuenta que no podía seguir manteniendo el secreto sin sentirse un hipócrita. Tomó coraje y fue hasta la habitación del mago: - Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho- . 

- Dime y alivia tu corazón-. 

- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban, estoy avergonzado. No me animé a matarte y ahora somos amigos, más que eso, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho. Necesitaba decirte todo esto para que me perdones o me desprecies, pero sin mentiras-. 

El mago lo miró y le dijo: - has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas formas me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permite decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer – el mago sonrió y puiso su mano en el hombro del rey- como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también mentí, te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca- Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuento de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento determinado rechazamos. Tu muerte, querido amigo, llegará justo el día que tenga que llegar, es importante que sepas que yo estoy viejo y que mi día se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía, son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes-. 

Se abrazaron y festejaron por la relación que habían construido juntos. 

Cuenta la leyenda que misteriosamente esa noche el mago murió mientras dormía. El rey se enteró al día siguiente y se sintió desolado, estaba triste por la muerte de su amigo, había aprendido que no por ello tenía que él ir detrás. 
Qué extraña coincidencia que le contara su secreto justo la noche anterior a su muerte?... 
Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín una tumba para su amigo. Enterró el cuerpo y se quedó con él el resto del día llorando ante la pérdida de un ser tan querido. 

Esa misma noche, justo 24 horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía, quizás casualidad, quizás dolor o … ¿quizás para confirmar la última enseñanza del maestro? 

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