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viernes, 5 de abril de 2013

LA TRISTEZA Y LA FURIA

“En un reino encantado donde los hombres nunca podían llegar o, por el contrario, donde transitan sin darse cuenta eternamente… 

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas. 

Había una vez un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban los peces de todos los colores existentes y todas las tonalidades de verde se reflejaban permanentemente… 

Hasta ese estanque se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía la tristeza y la furia. 

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas entraron en el estanque. 

La furia, apurada como siempre, urgida sin saber por qué, se bañó rápidamente y aún más rápido salió del agua…. Pero como es ciega o por lo menos, no distingue claramente la realidad, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, y sucedió que era la ropa de la tristeza, no la suya. 

Y así vestida de tristeza, la furia se fue. 

Muy en calma y serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. 

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.” 


Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo suficiente para mirar bien, encontramos que esta furia es sólo un disfraz y que detrás del disfraz de la furia, en realidad está escondida la tristeza.. 

miércoles, 3 de abril de 2013

EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO

“Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. 

Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia. 

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos. 

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.” 





Es importante valorar a todos tal y como es, no despreciando lo que creemos que es o parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzar a otro…

lunes, 1 de abril de 2013

AUTODEPENDENCIA

Había un par de primos, uno pequeño, con tres añitos y otro un poco más mayor, que estaban a diario, en casa de su abuelita. 

Un día, el primo de menor edad, en el comedor de la abuela, iba corriendo y se llevó por delante la mesa, cayó sentado de culo en el suelo y se puso a llorar.

Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de una nuez le apareció en la frente.

La tía, que estaba en la habitación, corrió a abrazarlo y mientras pedía hielo al mayor, le decía al pequeño: pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas, chas a la mesa…, mientras le daba palmadas al mueble invitando al niño a que la imitara…

El mayor pensaba: ¿cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es suya que es el torpe, que tiene tres años y no mira por donde camina; la culpa es de la mesa. La mesa es mala!

El mayor intentaba entender más o menos sorprendido, el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y su tía insistía para que el niño le pegara a la mesa.

El niño más mayor pensaba: Me parece gracioso como símbolo pero como aprendizaje, siniestro: uno nunca es responsable de lo que hace, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del de afuera, no de uno mismo, es el otro el que tiene que dejar de estar en nuestro camino para que no nos golpeemos. 

Éste, tuvo que apartarse de los mensajes de las tías del mundo. Ya que: es responsabilidad de uno mismo el apartarse de lo que nos daña; defendernos de los que nos hacen daño; hacernos cargo de lo que nos pasa y saber mi parte de participación en los hechos; tenemos que darnos cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hacemos. Para que las cosas que nos pasan nos pasen, uno tiene que hacer lo que hace. Y no es que podamos manejar todo lo que nos pasa, sino que cada uno es responsable de lo que le pasa porque en algo, aunque sea pequeño, colaboramos para que suceda.

No podemos controlar la actitud de todos los que tenemos a nuestro alrededor, pero podemos controlar la nuestra. Podemos actuar libremente con todo lo que hacemos. Tendremos que decidir qué hacer, con nuestras limitaciones, miserias, ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con toldo eso, tendremos que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Tendremos que conocernos más para saber cuáles son los recursos con los que dispongo. Querernos tanto como para privilegiarnos y saber que ésta es la decisión tomada.

Entonces podremos tener algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. El coraje de actuar como la conciencia dicta y de pagar ese precio. De ser libre aunque a los demás no les guste. Y quién no nos quiera así, que se vaya de nuestro lado, así es como debemos ser.

Todo esto significa un paso muy adelante en nuestra historia y en el desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quienes están a mi lado.

Si sois autodependientes, es probable que algunas personas de las que están a nuestro lado se vayan, quizás alguno no quiera quedarse. Habrá que pagar ese precio, el de soportar las partidas de algunos de mi alrededor y prepararse para celebrar la llegada de otros que puedan llegar…



miércoles, 27 de marzo de 2013

EL POZO

"Cayó una zorra en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro por no poder alcanzar la orilla. 

Llegó más tarde al mismo pozo un chivo sediento, y viendo a la zorra le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e invitó al chivo a descender y probarla donde ella estaba. 

Sin más pensarlo saltó el chivo al pozo, y después de saciar su sed, le preguntó a la zorra cómo harían para salir allí.

Dijo entonces la zorra: 

-- Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua salvación. Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo y una vez afuera, tiraré de tí. 

Le creyó el chivo y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a salir del pozo, alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido. 

Cuando el chivo le reclamó la violación de su convenio, se volvió la zorra y le dijo: 

-- ¡ Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes en cómo salir después ! "



Antes de comprometerte en algo, piensa primero, a veces nos metemos en situaciones de los que o nos es muy complicado salir o directamente nos es imposible sin ayuda de los demás, que no siempre está disponible. Por ello no siempre se puede tener en cuenta aquellos que te dicen los vecinos, podría resultar engañoso y comprometerte de manera negativa.

martes, 26 de marzo de 2013

SOBRE EL AMOR


“Había dos jóvenes que se hicieron novios cuando ella tenía trece años y el dieciocho. Vivían en un pueblecito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura, tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos… 

La historia cuenta que habían sido novios con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y el veintitrés, el pueblo entero se puso de acurdo para ayudar a que ambos se casaran. 
Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo entero, que tanto había ayudado en esa relación. 

Vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó en hacerle un regalo que significara eso. Un hacha nueva, muy relacionado con su trabajo; un jersey, no la convencía, ya le había tejido en toras ocasiones; una comida, no era suficiente… 

Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semana antes, había ido guardando de las vueltas de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario. 

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde pequeño, él lo guardaba en un estuche que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita, sacaba del sobre aquel relol, lo limpiaba, le daba un poquito de cuerda y se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a limpiar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en su estuche. 

Ella pensó: “Qué maravilloso regalo esta cadena de oro para aquel reloj”. Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto. 

Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar pero no sabía cómo, pensó y pensó hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: “Se compra pelo natural”. Como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar. 
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cedna y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera: - Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, lo compraría?- 

-Seguro- fue la respuesta. 

-Entonces en tres días estaré aquí!-. 

Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a casa. No dijo nada. 

El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo. 

Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de coger el dinero, se dirigió a la joyería. Compró la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar. 

A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ello no quería que se diera cuenta de que se lo había cortado. Y habría tiempo después para explicaciones. 

Él llegó, se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. En esta caja se encontraban dos enormes peinetas que él le había comprado para ponerse en su bello pelo, vendiendo el reloj de su abuelo….” 
Si en algún momento pensáis que el amor es sacrificio, acordaros de esta historia, no la olvidéis. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia …..

lunes, 25 de marzo de 2013

EL CONSEJO

“Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.

Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin razón.

Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
- Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿ nos darías en realidad este consejo ?”



Muy en cuenta con aquellos que , aunque inicialmente parecen muy dispuestos a ayudar, dan consejos en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien, porque cuando nos demos cuenta puede que sea demasiado tarde…


sábado, 23 de marzo de 2013

LAS UVAS

“Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.

Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:

-- ¡ Bagg no me gustan tanto y encima están tan verdes... !”



En muchas ocasiones para autojustificarnos y así quedarnos “tranquilos”, culpamos a los demás de las cosas que nosotros no somos capaces de alcanzar, cuando deberíamos no cesar en nuestro empeño y seguir intentando…

viernes, 22 de marzo de 2013

ALEGORÍA DEL CARRUAJE

“Un día de octubre, una voz familiar llama por teléfono y me dice: -Sal a la calle que hay un regalo para ti! -. 

Entusiasmado, salgo y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo y no hay lugar para nadie más. 
Entonces miro por la ventana y veo el paisaje, de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino, y digo: “¡Qué bueno este regalo!” y me quedo un rato disfrutando de esa sensación. 

Al rato empiezo a aburrirme, lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. 

Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” y empiezo a convencerme de que me hicieron un regalo que no sirve para nada. 

De eso que ando quejándome en voz alta cuando pasa mi vecino y me dice: - ¿No te das cuenta que a ese carruaje le falta algo?-. 

Yo pongo cara de, ¿qué le falta? Mientras miro las alfombras y los tapizados. 

- Le faltan los caballos! - me dice antes de que yo le pregunte. ¡Por eso veo siempre lo mismo! Y me parece aburrido – pienso. 

- ¡Cierto! –digo yo. 

Entonces me hago con dos caballos y los ato al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito: - ¡Eaaaaa!!!-. 

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende. Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una raja en uno de los laterales. Son los caballos que me conducen por caminos terribles, chocan contra los pozos, se suben a las aceras, me llevan por barrios peligrosos… 

Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada, los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, eso me gustaba, pero la final siento que es muy peligroso. 

Comienzo a asustarme y a darme cuenta que eso tampoco sirve. En ese momento veo a mi vecino que pasa cerca y lo insulto: -¡Qué me hizo!-. 

Me grita: - ¡Te falta el cochero! – 

-¡Ah!-. 

Con gran dificultad y con su ayuda, freno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume sus funciones, es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento. 

Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir. Él conduce, controla la situación, decide la velocidad adecuada y los mejores caminos… 

¡Yo disfruto del viaje!” 

Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. 

A poco de nacer, nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo y se movió. Éste carruaje no servirá de nada si no tuviera caballos, ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos. 

Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, entonces tenemos necesidad de frenarlos. Aquí es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. 
El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quiénes realmente tiran del carruaje son tus caballos. 

No permitas que el cochero lo descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque… ¿qué harás sin ellos? ¿qué será de ti si solamente fueras cuerpo y cerebro? si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? 

Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco podemos descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implica reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe y si se rompe se acaba el viaje….

jueves, 21 de marzo de 2013

ANIMARSE A VOLAR

“Cuando se hizo grande su padre le dijo: - hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo la alas que se te han dado-. 

- Pero yo no sé volar- contestó el hijo. 

- Ven – dijo el padre. 

Lo cogió de la mano y caminando lo llevó hasta el borde del abismo , en la montaña. 

- Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar sólo debes pararte aquí, respirar profundo y saltar al abismo. Una vez en el aire extiendes tus alas y volarás! -. 

El hijo dudó. 

- ¿Y si me caigo?-. 

- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos moratones que te harán más fuerte para el siguiente intento -. 

El hijo volvió al pueblo y les contó a todos su intención, a sus amigos, a sus compañeros de toda la vida… 

Los más pequeños de mente dijeron: - ¿Estás loco?; ¿Para qué?; Tu padre está delirando…; ¿Qué vas a buscar volando?; ¿Por qué no te dejas de tonterías?; ¿Quién lo necesita?... 

Los más lúcidos también sentían miedo: - ¿Puede ser cierto?; ¿No será peligroso?; ¿Por qué no empiezas despacio?; En todo caso prueba tirarte desde una escalera primero, o desde la copa de un árbol, pero ¿desde la cima?. 

El joven escuchó el consejo de quiénes lo querían. Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó, desplegó sus alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas, pero igual..se precipitó a tierra! 

Con un gran chichón en la frente fue hacia su padre: - ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y mira el golpe que me di!! No soy como tú,mis alas son de adorno- lloriqueó. 

- Hijo mío, para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar. Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo…-.” 


En la vida, si uno quiere avanzar, desarrollarse, aprender, tiene que correr ciertos riesgos, si no se está dispuesto a ello, entonces a resignarse y seguir caminando como siempre… 

Y Tú, ¿te animas a volar?

miércoles, 20 de marzo de 2013

EL TEMIDO ENEMIGO

Había una vez en un reino muy lejano y perdido, un rey al qu ele gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, además necesitaba que todos lo admiraran por ser poderoso. 

Para ello contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes cada día les preguntaba quién era el más poderoso del reino. Invariablemente todos le decían lo mismo: - Alteza, eres muy poderosos pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee, él conoce el futuro-. 

(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados genéricamente magos). 

El rey estaba muy celoso del mago del reino, pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí. 

No decían lo mismo del rey. 

Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime y mucho menos bondadoso. 

Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan: organizaría una gran fiesta a la cuál invitaría al mago y después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades, decir que no, defraudando así la admiración de los demás o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en al que el mago del reino moriría. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba. En ese momento, él planeaba sacar su espada y matarlo. Conseguiría dos cosas de un solo golpe, la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes… 

Los preparativos se iniciaron enseguida y muy pronto el día del festejo llegó. 
Después de la cena, el rey hizo pasar al mago al centro y ante el silencio de todos le preguntó: 

- ¿Es cierto que puedes leer el futuro? – 

- Un poco – dijo el mago. 

- Y, ¿puedes leer tu propio futuro? – preguntó el rey. 

- Un poco – dijo el mago. 

- Entonces quiero que me des una prueba, ¿qué día morirás? ¿cuál es la fecha de tu muerte? -. 

El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó. 

- ¿Qué pasa mago? – dijo el rey sonriente - ¿No los aves? ¿no es cierto que puedes ver el futuro?- . 

- No es eso – dijo el mago – pero lo que sé, no me animo a decírtelo -. 

- ¿Cómo que no te animas? Yo soy tu sobreaño y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes. Contéstame pues, cuando morirá el mago del reino? -. 

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo: - No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey…-. 

Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corría por entre los invitados. 

El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago. 

Lentamente el sobreaño bajó los brazos y se quedó en silencio. Los pensamientos se agolpaban en su cabeza. Se dio cuenta de que se había equivocado. Su odio había sido su peor consejero. 

- Alteza, te has puesto pálido, ¿qué te sucede?- preguntó el invitado. 

- Me siento mal – contestó el monarca – voy a ir mi cuarto, te agradezco que hayas venido-. Y con un gesto confuso se giró en silencio y se encaminó a su habitación. 

El mago era astuto, había dado la única respuesta posible para evitar su muerte. ¿Le habría leído la mente? La predicción no podía ser cierta, pero… ¿y si lo fuera?. 

El rey estaba aturdido, se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago de camino a su casa, así que volvió sobre sus pasos y dijo en voz alta: - mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales-. 

- Majestad! Será un gran honor!!- dijo el invitado con una reverencia. 

El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que no pasará nada. 

Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo inquieto pensando qué pasaría si al mago le hubiera sentado mal la comida o se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora. 

Bien temprano por la mañana, el rey golpeó la puerta de la habitación de su invitado. Él nunca había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió le hizo la pregunta, necesitaba una excusa. 

El mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa. 

El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente para consultarle otra cosa, quería asegurarse de que no le pasara nada. El mago aceptó. 

Desde entonces todos los días, el rey iba hasta su habitación para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta. No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminaba teniéndolos en cuenta. 
Pasaron los meses, los años.. y como siempre, estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe más sabio. Así fue, el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo, ya no era déspota ni autoritario, dejó de necesitar sentirse poderoso y empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa, empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa. Su pueblo empezó a quererlo como nunca antes lo había hecho. 

El rey ya no iba al mago a investigar por su salud, sino pata aprender, compartir una decisión o para charlar, se habían hecho grandes amigos. 

Un día, después de más de 4 años de aquella cena y sin motivo, el rey recordó el plan que urdió para matar a su entonces, odiado enemigo. Se dio cuenta que no podía seguir manteniendo el secreto sin sentirse un hipócrita. Tomó coraje y fue hasta la habitación del mago: - Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho- . 

- Dime y alivia tu corazón-. 

- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban, estoy avergonzado. No me animé a matarte y ahora somos amigos, más que eso, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho. Necesitaba decirte todo esto para que me perdones o me desprecies, pero sin mentiras-. 

El mago lo miró y le dijo: - has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas formas me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permite decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer – el mago sonrió y puiso su mano en el hombro del rey- como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también mentí, te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca- Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuento de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento determinado rechazamos. Tu muerte, querido amigo, llegará justo el día que tenga que llegar, es importante que sepas que yo estoy viejo y que mi día se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía, son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes-. 

Se abrazaron y festejaron por la relación que habían construido juntos. 

Cuenta la leyenda que misteriosamente esa noche el mago murió mientras dormía. El rey se enteró al día siguiente y se sintió desolado, estaba triste por la muerte de su amigo, había aprendido que no por ello tenía que él ir detrás. 
Qué extraña coincidencia que le contara su secreto justo la noche anterior a su muerte?... 
Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín una tumba para su amigo. Enterró el cuerpo y se quedó con él el resto del día llorando ante la pérdida de un ser tan querido. 

Esa misma noche, justo 24 horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía, quizás casualidad, quizás dolor o … ¿quizás para confirmar la última enseñanza del maestro? 

martes, 19 de marzo de 2013

LA IMPORTANCIA DE LEER A LOS NIÑOS

Hay padres que seguramente se preguntarán: ¿Qué importancia tiene leerles a los niños y leer con ellos fuera del contexto escolar? ¿Hay alguna diferencia entre un niño al que sus padres le leen libros y uno al que no? La respuesta es afirmativa. La mayoría de los prerrequisitos para que los niños aprendan a leer y escribir, ocurren antes de que estos entren al sistema escolar. 
Es importante que la tarea empiece en casa, esto no quiere decir que tengamos que enseñarles a leer y escribir antes de que empiecen en la escuela, no, sino familiarizarlos con el mundo de los cuentos, de la lectura, favorecerá su futuro aprendizaje. 

Aunque el sentarse y leerles un cuento a nuestros hijos sin interrupciones es la forma más habitual, no es la estrategia más efectiva para que se conviertan en buenos lectores y desarrollen la alfabetización temprana. Es más eficaz la lectura dialógica, ésta involucra un cambio en los roles del adulto y del niño al leer el libro. En este método, el adulto incentiva al niño a convertirse en el que relata la historia, asumiendo una postura de escucha activa, en lugar de simplemente de lector. El adulto agrega información, hace preguntas y estimula al niño a dar explicaciones y descripciones más sofisticadas. Por un lado, se fomenta que los niños tengan aproximaciones y experiencias de lectura desde antes de su entrada a la educación formal (y fuera de ella, una vez iniciada), por otro lado, se trata de que los adultos que rodean a los niños (padres, madres o cuidadores) se involucren en la actividad, mediándola, de manera que ésta los haga acceder, de la manera más completa posible, a las distintas dimensiones de la lectura. 

Esta forma de leer cuentos/libros a los niños, tiene un efecto positivo en todo lo referente a la alfabetización, pero sirve también, para muchas otras cosas: desarrollo de las habilidades representacionales, competencia para resolver problemas y su participación durante futuras interacciones comunicativas. 

Los primeros 5 años de vida son particularmente claves para el desarrollo de nuestras habilidades de lectura. Y con alfabetización, no sólo hablamos de “leer” también de escribir, mirar, escuchar y hablar, desarrollarse a través de la comunicación verbal y no verbal que establecemos con los niños desde que nacen, a través de las miradas, los gestos, las expresiones faciales, los llantos, el habla en nuestras casas y nuestras comunidades. 

El apoyo que se le da a los niños de 0 a 7 años leyéndoles, a parte de oportunidades para aprender la alfabetización, también les ayuda a desarrollar su lenguaje oral receptivo (escuchar) y expresivo (hablar), tanto con adultos como con otros niños, aprender a reconocer el mundo impreso que los rodea: libros, revistas, diarios, carteles, avisos, etc., conocen la mecánica de lo impreso, oportunidades para jugar con las letras y los sonidos que les corresponden, aprenden más vocabulario… 

El hecho de mantener un diálogo durante y/o después de la lectura con el niño, hace que la lectura sea transmitida como un acto significativo, que las palabras significan o imparten significado y les mostramos cómo funcionan los símbolos en general. Así como también beneficia la adquisición del lenguaje. 
Los libros cumplen un rol dual: por un lado, funcionan como espejos, ayudando a reflejar, reconocer e identificar los propios sentimientos, emociones e ideas. Por otro lado, cumplen la función de ventanas, al permitir acceder y mostrar nuevas perspectivas o nuevas realidades. 

Es importante poder leerles todos los días, como un hábito incorporado a nuestra rutina, intentar, si los padres no poseen de grandes habilidades lectoras, transformar la lectura en una conversación, donde las preguntas les ayuden a comprender y dar sentido a la historia, orientando nuestra conversación a realizar inferencias y predicciones, hipotetizar, resumir y explicar. Al mismo tiempo, las asociaciones que hagan con el texto leído nos indicaran sobre el mundo en el que viven nuestros hijos: las experiencias, los conflictos, aprendizajes y descubrimientos que van haciendo día a día, etc. 

El tipo de libro o género del libro que leemos, influye en la cantidad y contenido de las conversaciones que establecemos con los niños. Las obras literarias son las que suelen provocar conversaciones más complejas y ricas con nuestros niños. Los libros ilustrados también son muy adecuados, narran una ficción literaria, siguiendo una estructura común: presentación de un problema, intentos de resolverlo y una solución final. Es interesante fijarse si las imágenes simplemente reflejan lo que dice el texto, si agregan información, o si lo contradicen, ya que cada una de estas situaciones puede dar origen a conversaciones diferentes, los cuentos de hadas, resuenan con preocupaciones infantiles universales, tales como el abandono, el abuso, o el momento en que se alcanza la madurez brindando diferentes posibilidades de resolución, lo que les ayuda a comprender y resolver sus conflictos psicológicos. Conectan a los niños con un mundo de fantasía, que puede ser muy efectiva para motivarlos a seguir leyendo. 

Los libros de no ficción o informativos, tienen propósitos didácticos, tales como aumentar el interés por investigar cómo funciona el mundo, ayudan a distinguir a los lectores entre los hechos, las teorías y las opiniones, permiten adquirir información específica sobre un tema y familiarizarse con la manera en que se transmite la información impresa, suelen ser más ricos en vocabulario, etc. No hay que olvidar leer otros textos informativos, fuera de los libros, como avisos, signos y señales en la calle, catálogos de juguetes, lo que dicen algunos envases de alimentos… ayudan a los niños a informarse y comprender gradualmente cómo funciona el mundo y qué lugar tiene en él lo impreso. 

Los primeros 7 años de vida se caracterizan por un continuo desarrollo, cambios y transformaciones físicas, cognitivas y sociales. Por este motivo, cada período de edad requiere una forma de leer determinada… 
- Lectura de los niños de los 0 a los 2 años: desde antes de nacer, ya son capaces de escuchar y manifiestan desde que nacen preferencias por las voces humanas, logrando rápidamente reconocer las voces de las personas que las cuidan. Al hablarles y escucharles, les ayudamos a aprender cómo funciona el mundo y acumular visiones compartidas sobre él a través del lenguaje. A esta edad la comunicación no verbal es muy importante, los bebés se comunican con todo su cuerpo y hacen ruidos con intención comunicativa mucho antes de que aprendan a ocupar las palabras, expresando sentimientos y emociones. Debemos tomar en serio estas expresiones, tratando de interpretar lo que nos quieren decir. Se conectan a través de su mirada (o desconectarse y mirar para otro lado si están cansadas o aburridas). Es importante que entiendan aquello que queremos comunicarle más allá del lenguaje verbal, por ello el exagerar las expresiones faciales “ponerles cara”, hacer gestos, ruidos… les facilitamos la tarea. 

- Lectura de los niños de los 3 a los 4 años: alrededor de los 28 meses de edad, los niños y niñas hablan tanto como sus padres, madres y/o cuidadores les han hablado. La mayoría, con estimulación adecuada, son capaces de adquirir una cantidad importante de nuevas palabras y frases día a día, de reconocer letras y números, junto con algunas palabras comunes (como sus nombres)… Por ellos es necesario ofrecerles muchas oportunidades para desarrollar su lenguaje. Tanto el receptivo (lo que comprenden), como el productivo (lo que dicen). Mientras más escuchan, más aprenden. No se trata de cualquier tipo de habla. Si reciben principalmente órdenes, retos o críticas, el efecto será el opuesto, desmotivándolos a ingresar al mundo del lenguaje. La calidad es más importante que la cantidad. Si el niño, está inmerso en un contexto donde se conjugan calidad y cantidad de lenguaje, puede haber una explosión de su capacidad lingüística y de la conciencia fonológica, es decir, la noción de que los sonidos nos permiten hacer palabras y que podemos unirlos, separarlos, repetirlos para hacer nuevas palabras, etc. Asociar las experiencias de alfabetización con juego y entretenimiento, motiva a emprender nuevas experiencias de alfabetización. 

- Lectura de los niños de los 5 a los 7 años: En esta edad los pares adquieren una importancia primordial en la vida de los niños. Esta necesidad de interactuar con otros niños, además de los adultos, abre nuevas posibilidades de expandir la comunicación, el lenguaje y la adquisición de normas de convivencia. Es importante notar que en esta etapa los niños y niñas ya pueden hablar con bastante soltura y por mucho rato. Entre otros aspectos, saben una buena cantidad de vocabulario (sobre todo sobre los temas que les interesan), conocen y usan ciertas formas convencionales de interacción (por ej.: .Hola, ¿cómo estás? / Bien, ¿y tú?, etc.., también muchas veces mantienen un diálogo preguntando .¿por qué?. incansablemente), han aprendido a unir con y diferentes oraciones (por lo cual pueden contar pequeñas historias). En esta etapa es importante que la alfabetización se conecte con las raíces del aprendizaje: el juego imaginativo, el hablar y la experiencia directa. A pesar de que ya han entrado en la educación formal, nuestra tarea debe continuar, tanto para apoyar y complementar el aprendizaje escolar, como para compartir y conversar en torno a la lectura. 
Hay que tener presente que la alfabetización empieza desde el momento que los niños nacen, que nunca es demasiado temprano para empezar a fomentar la lectura, salir a pasear por el vecindario y fijarse en los anuncios y carteles, puede ser tan estimulante para los niños como leer libros, se puede implementar la lectura de forma simultánea con dos o más niños de diferentes edades, el sentarnos a leer un libro en el patio con un grupo pequeño de niños puede ser uno de nuestras actividades cotidianas, acostumbrar a a los niños a escribir tarjetas de cumpleaños, cartas etc, es interesante para que experimente que saber escribir afecta el mundo que los rodea, dejar los libros al alcance de los niños los ayudará a que lean por su cuenta. 

lunes, 18 de marzo de 2013

EL ÁGUILA Y LA ZORRA

“Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol. 

Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete. 

Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños; ¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela ? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su ahora enemiga. 

Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego, colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar, los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.” 

Cuando uno traiciona a otra persona y con ello una amistad sincera, tarde o temprano le llegará su “castigo”, ya que como bien dice el dicho: “Quién siembra, recoge” 

Con lo que hay que intentar sembrar siempre bien y siendo lo mejor que podamos, ya que después la cosecha puede no ser de nuestro agrado…

viernes, 15 de marzo de 2013

JOVEN EN EL RÍO

"En un río un poco profundo y turbulento, estaba un muchacho ahogándose y exclamando gritos de auxilio. Pasó en ese momento un viajero, y el joven afanado le pidió su ayuda para sacarlo de las aguas. Sin embargo, el viajero solo se quedó de pie, observando y reprendiendo al joven por haber sido tan imprudente. 

El joven, mientras se ahogaba, le gritó: "¡Señor, por favor, primero me ayuda y luego me regaña!" 


Un buen consejo, debe ir acompañado de una ayuda. No sirve de mucho aconsejar sin ayudar. 

Lo principal ante una situación de demanda de ayuda es intentar hacer algo por esa persona, es decir, actuar antes de hablar, si es que realmente se tiene la intención, ya que puede que por culpa de nuestra palabrería y verborrea después sea demasiado tarde…

jueves, 14 de marzo de 2013

EL BILLETE DE AVIÓN

"Estaba en el aeropuerto, una joven norteamericana con falda larga, sandalias, pelo suelto y mochila, lloraba desconsoladamente. La cara hinchada y enrojecida, los hombros se sacudían con cada espasmo debido a sus sollozos. 

Un grupo de turistas dispuestos a documentarse en un vuelo, conmovidos ante el sufrimiento visible de la muchacha se acercaron a ella para tratar de ayudarla. 

Ella les explicó: - Llevo casi dos días sentada en esta sala de espera, el poco dinero que me quedaba lo usé para comprar mi billete de avión de regreso a mi país. No he comido ni dormido porque al llegar aquí me di cuenta de que lo perdí. No tengo a donde ir, ni siquiera me alcanza para una llamada telefónica- .

Un matrimonio de edad madura que la escuchó, decide protegerla y la señora se ofrece a acompañarla al baño para que se seque las lágrimas y se arregle un poco para llevarla luego a comer algo. 

La joven empieza a tranquilizarse y accede a que la ayuden. De pronto,
al levantarse, da un grito que estremece a los que la escuchan. Al incorporarse, la muchacha se da cuenta de que en el asiento estaba su billete de avión que creía perdido y que le permitiría volver a casa…. ” 



¿ Cuántas veces a lo largo de los años habremos actuado así, lamentando nuestra mala suerte y nuestras circunstancias y paralizándonos ante las posibilidades de salida de una situación difícil? ¿ A cuántas personas conoces que se sientan sobre su billete? ¿ O puedes asegurar que has aprovechado cada ocasión de mejorar o cambiar tu vida, enfrentando de manera optimista y positiva las circunstancias? 

A veces con excusas y pseudorazonamientos nos sentamos a llorar por un billete que creemos perdido y para encontrarlo sólo es necesario que nos levantemos y nos enfrentemos a las circunstancias, situaciones que tenemos al frente…. No basta quedarse lamentando algo que se puede solucionar con un poco de acción, valentía, coraje y empuje de nuestra parte. 

Y TÚ, ¿ Dónde acostumbras sentarte?

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