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sábado, 23 de marzo de 2013

LAS UVAS

“Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.

Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:

-- ¡ Bagg no me gustan tanto y encima están tan verdes... !”



En muchas ocasiones para autojustificarnos y así quedarnos “tranquilos”, culpamos a los demás de las cosas que nosotros no somos capaces de alcanzar, cuando deberíamos no cesar en nuestro empeño y seguir intentando…

viernes, 22 de marzo de 2013

ALEGORÍA DEL CARRUAJE

“Un día de octubre, una voz familiar llama por teléfono y me dice: -Sal a la calle que hay un regalo para ti! -. 

Entusiasmado, salgo y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo y no hay lugar para nadie más. 
Entonces miro por la ventana y veo el paisaje, de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino, y digo: “¡Qué bueno este regalo!” y me quedo un rato disfrutando de esa sensación. 

Al rato empiezo a aburrirme, lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. 

Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” y empiezo a convencerme de que me hicieron un regalo que no sirve para nada. 

De eso que ando quejándome en voz alta cuando pasa mi vecino y me dice: - ¿No te das cuenta que a ese carruaje le falta algo?-. 

Yo pongo cara de, ¿qué le falta? Mientras miro las alfombras y los tapizados. 

- Le faltan los caballos! - me dice antes de que yo le pregunte. ¡Por eso veo siempre lo mismo! Y me parece aburrido – pienso. 

- ¡Cierto! –digo yo. 

Entonces me hago con dos caballos y los ato al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito: - ¡Eaaaaa!!!-. 

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende. Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una raja en uno de los laterales. Son los caballos que me conducen por caminos terribles, chocan contra los pozos, se suben a las aceras, me llevan por barrios peligrosos… 

Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada, los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, eso me gustaba, pero la final siento que es muy peligroso. 

Comienzo a asustarme y a darme cuenta que eso tampoco sirve. En ese momento veo a mi vecino que pasa cerca y lo insulto: -¡Qué me hizo!-. 

Me grita: - ¡Te falta el cochero! – 

-¡Ah!-. 

Con gran dificultad y con su ayuda, freno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume sus funciones, es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento. 

Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir. Él conduce, controla la situación, decide la velocidad adecuada y los mejores caminos… 

¡Yo disfruto del viaje!” 

Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. 

A poco de nacer, nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo y se movió. Éste carruaje no servirá de nada si no tuviera caballos, ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos. 

Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, entonces tenemos necesidad de frenarlos. Aquí es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. 
El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quiénes realmente tiran del carruaje son tus caballos. 

No permitas que el cochero lo descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque… ¿qué harás sin ellos? ¿qué será de ti si solamente fueras cuerpo y cerebro? si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? 

Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco podemos descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implica reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe y si se rompe se acaba el viaje….

jueves, 21 de marzo de 2013

ANIMARSE A VOLAR

“Cuando se hizo grande su padre le dijo: - hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo la alas que se te han dado-. 

- Pero yo no sé volar- contestó el hijo. 

- Ven – dijo el padre. 

Lo cogió de la mano y caminando lo llevó hasta el borde del abismo , en la montaña. 

- Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar sólo debes pararte aquí, respirar profundo y saltar al abismo. Una vez en el aire extiendes tus alas y volarás! -. 

El hijo dudó. 

- ¿Y si me caigo?-. 

- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos moratones que te harán más fuerte para el siguiente intento -. 

El hijo volvió al pueblo y les contó a todos su intención, a sus amigos, a sus compañeros de toda la vida… 

Los más pequeños de mente dijeron: - ¿Estás loco?; ¿Para qué?; Tu padre está delirando…; ¿Qué vas a buscar volando?; ¿Por qué no te dejas de tonterías?; ¿Quién lo necesita?... 

Los más lúcidos también sentían miedo: - ¿Puede ser cierto?; ¿No será peligroso?; ¿Por qué no empiezas despacio?; En todo caso prueba tirarte desde una escalera primero, o desde la copa de un árbol, pero ¿desde la cima?. 

El joven escuchó el consejo de quiénes lo querían. Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó, desplegó sus alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas, pero igual..se precipitó a tierra! 

Con un gran chichón en la frente fue hacia su padre: - ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y mira el golpe que me di!! No soy como tú,mis alas son de adorno- lloriqueó. 

- Hijo mío, para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar. Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo…-.” 


En la vida, si uno quiere avanzar, desarrollarse, aprender, tiene que correr ciertos riesgos, si no se está dispuesto a ello, entonces a resignarse y seguir caminando como siempre… 

Y Tú, ¿te animas a volar?

miércoles, 20 de marzo de 2013

EL TEMIDO ENEMIGO

Había una vez en un reino muy lejano y perdido, un rey al qu ele gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, además necesitaba que todos lo admiraran por ser poderoso. 

Para ello contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes cada día les preguntaba quién era el más poderoso del reino. Invariablemente todos le decían lo mismo: - Alteza, eres muy poderosos pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee, él conoce el futuro-. 

(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados genéricamente magos). 

El rey estaba muy celoso del mago del reino, pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí. 

No decían lo mismo del rey. 

Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime y mucho menos bondadoso. 

Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan: organizaría una gran fiesta a la cuál invitaría al mago y después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades, decir que no, defraudando así la admiración de los demás o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en al que el mago del reino moriría. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba. En ese momento, él planeaba sacar su espada y matarlo. Conseguiría dos cosas de un solo golpe, la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes… 

Los preparativos se iniciaron enseguida y muy pronto el día del festejo llegó. 
Después de la cena, el rey hizo pasar al mago al centro y ante el silencio de todos le preguntó: 

- ¿Es cierto que puedes leer el futuro? – 

- Un poco – dijo el mago. 

- Y, ¿puedes leer tu propio futuro? – preguntó el rey. 

- Un poco – dijo el mago. 

- Entonces quiero que me des una prueba, ¿qué día morirás? ¿cuál es la fecha de tu muerte? -. 

El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó. 

- ¿Qué pasa mago? – dijo el rey sonriente - ¿No los aves? ¿no es cierto que puedes ver el futuro?- . 

- No es eso – dijo el mago – pero lo que sé, no me animo a decírtelo -. 

- ¿Cómo que no te animas? Yo soy tu sobreaño y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes. Contéstame pues, cuando morirá el mago del reino? -. 

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo: - No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey…-. 

Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corría por entre los invitados. 

El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago. 

Lentamente el sobreaño bajó los brazos y se quedó en silencio. Los pensamientos se agolpaban en su cabeza. Se dio cuenta de que se había equivocado. Su odio había sido su peor consejero. 

- Alteza, te has puesto pálido, ¿qué te sucede?- preguntó el invitado. 

- Me siento mal – contestó el monarca – voy a ir mi cuarto, te agradezco que hayas venido-. Y con un gesto confuso se giró en silencio y se encaminó a su habitación. 

El mago era astuto, había dado la única respuesta posible para evitar su muerte. ¿Le habría leído la mente? La predicción no podía ser cierta, pero… ¿y si lo fuera?. 

El rey estaba aturdido, se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago de camino a su casa, así que volvió sobre sus pasos y dijo en voz alta: - mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales-. 

- Majestad! Será un gran honor!!- dijo el invitado con una reverencia. 

El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que no pasará nada. 

Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo inquieto pensando qué pasaría si al mago le hubiera sentado mal la comida o se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora. 

Bien temprano por la mañana, el rey golpeó la puerta de la habitación de su invitado. Él nunca había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió le hizo la pregunta, necesitaba una excusa. 

El mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa. 

El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente para consultarle otra cosa, quería asegurarse de que no le pasara nada. El mago aceptó. 

Desde entonces todos los días, el rey iba hasta su habitación para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta. No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminaba teniéndolos en cuenta. 
Pasaron los meses, los años.. y como siempre, estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe más sabio. Así fue, el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo, ya no era déspota ni autoritario, dejó de necesitar sentirse poderoso y empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa, empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa. Su pueblo empezó a quererlo como nunca antes lo había hecho. 

El rey ya no iba al mago a investigar por su salud, sino pata aprender, compartir una decisión o para charlar, se habían hecho grandes amigos. 

Un día, después de más de 4 años de aquella cena y sin motivo, el rey recordó el plan que urdió para matar a su entonces, odiado enemigo. Se dio cuenta que no podía seguir manteniendo el secreto sin sentirse un hipócrita. Tomó coraje y fue hasta la habitación del mago: - Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho- . 

- Dime y alivia tu corazón-. 

- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban, estoy avergonzado. No me animé a matarte y ahora somos amigos, más que eso, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho. Necesitaba decirte todo esto para que me perdones o me desprecies, pero sin mentiras-. 

El mago lo miró y le dijo: - has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas formas me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permite decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer – el mago sonrió y puiso su mano en el hombro del rey- como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también mentí, te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca- Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuento de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento determinado rechazamos. Tu muerte, querido amigo, llegará justo el día que tenga que llegar, es importante que sepas que yo estoy viejo y que mi día se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía, son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes-. 

Se abrazaron y festejaron por la relación que habían construido juntos. 

Cuenta la leyenda que misteriosamente esa noche el mago murió mientras dormía. El rey se enteró al día siguiente y se sintió desolado, estaba triste por la muerte de su amigo, había aprendido que no por ello tenía que él ir detrás. 
Qué extraña coincidencia que le contara su secreto justo la noche anterior a su muerte?... 
Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín una tumba para su amigo. Enterró el cuerpo y se quedó con él el resto del día llorando ante la pérdida de un ser tan querido. 

Esa misma noche, justo 24 horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía, quizás casualidad, quizás dolor o … ¿quizás para confirmar la última enseñanza del maestro? 

martes, 19 de marzo de 2013

LA IMPORTANCIA DE LEER A LOS NIÑOS

Hay padres que seguramente se preguntarán: ¿Qué importancia tiene leerles a los niños y leer con ellos fuera del contexto escolar? ¿Hay alguna diferencia entre un niño al que sus padres le leen libros y uno al que no? La respuesta es afirmativa. La mayoría de los prerrequisitos para que los niños aprendan a leer y escribir, ocurren antes de que estos entren al sistema escolar. 
Es importante que la tarea empiece en casa, esto no quiere decir que tengamos que enseñarles a leer y escribir antes de que empiecen en la escuela, no, sino familiarizarlos con el mundo de los cuentos, de la lectura, favorecerá su futuro aprendizaje. 

Aunque el sentarse y leerles un cuento a nuestros hijos sin interrupciones es la forma más habitual, no es la estrategia más efectiva para que se conviertan en buenos lectores y desarrollen la alfabetización temprana. Es más eficaz la lectura dialógica, ésta involucra un cambio en los roles del adulto y del niño al leer el libro. En este método, el adulto incentiva al niño a convertirse en el que relata la historia, asumiendo una postura de escucha activa, en lugar de simplemente de lector. El adulto agrega información, hace preguntas y estimula al niño a dar explicaciones y descripciones más sofisticadas. Por un lado, se fomenta que los niños tengan aproximaciones y experiencias de lectura desde antes de su entrada a la educación formal (y fuera de ella, una vez iniciada), por otro lado, se trata de que los adultos que rodean a los niños (padres, madres o cuidadores) se involucren en la actividad, mediándola, de manera que ésta los haga acceder, de la manera más completa posible, a las distintas dimensiones de la lectura. 

Esta forma de leer cuentos/libros a los niños, tiene un efecto positivo en todo lo referente a la alfabetización, pero sirve también, para muchas otras cosas: desarrollo de las habilidades representacionales, competencia para resolver problemas y su participación durante futuras interacciones comunicativas. 

Los primeros 5 años de vida son particularmente claves para el desarrollo de nuestras habilidades de lectura. Y con alfabetización, no sólo hablamos de “leer” también de escribir, mirar, escuchar y hablar, desarrollarse a través de la comunicación verbal y no verbal que establecemos con los niños desde que nacen, a través de las miradas, los gestos, las expresiones faciales, los llantos, el habla en nuestras casas y nuestras comunidades. 

El apoyo que se le da a los niños de 0 a 7 años leyéndoles, a parte de oportunidades para aprender la alfabetización, también les ayuda a desarrollar su lenguaje oral receptivo (escuchar) y expresivo (hablar), tanto con adultos como con otros niños, aprender a reconocer el mundo impreso que los rodea: libros, revistas, diarios, carteles, avisos, etc., conocen la mecánica de lo impreso, oportunidades para jugar con las letras y los sonidos que les corresponden, aprenden más vocabulario… 

El hecho de mantener un diálogo durante y/o después de la lectura con el niño, hace que la lectura sea transmitida como un acto significativo, que las palabras significan o imparten significado y les mostramos cómo funcionan los símbolos en general. Así como también beneficia la adquisición del lenguaje. 
Los libros cumplen un rol dual: por un lado, funcionan como espejos, ayudando a reflejar, reconocer e identificar los propios sentimientos, emociones e ideas. Por otro lado, cumplen la función de ventanas, al permitir acceder y mostrar nuevas perspectivas o nuevas realidades. 

Es importante poder leerles todos los días, como un hábito incorporado a nuestra rutina, intentar, si los padres no poseen de grandes habilidades lectoras, transformar la lectura en una conversación, donde las preguntas les ayuden a comprender y dar sentido a la historia, orientando nuestra conversación a realizar inferencias y predicciones, hipotetizar, resumir y explicar. Al mismo tiempo, las asociaciones que hagan con el texto leído nos indicaran sobre el mundo en el que viven nuestros hijos: las experiencias, los conflictos, aprendizajes y descubrimientos que van haciendo día a día, etc. 

El tipo de libro o género del libro que leemos, influye en la cantidad y contenido de las conversaciones que establecemos con los niños. Las obras literarias son las que suelen provocar conversaciones más complejas y ricas con nuestros niños. Los libros ilustrados también son muy adecuados, narran una ficción literaria, siguiendo una estructura común: presentación de un problema, intentos de resolverlo y una solución final. Es interesante fijarse si las imágenes simplemente reflejan lo que dice el texto, si agregan información, o si lo contradicen, ya que cada una de estas situaciones puede dar origen a conversaciones diferentes, los cuentos de hadas, resuenan con preocupaciones infantiles universales, tales como el abandono, el abuso, o el momento en que se alcanza la madurez brindando diferentes posibilidades de resolución, lo que les ayuda a comprender y resolver sus conflictos psicológicos. Conectan a los niños con un mundo de fantasía, que puede ser muy efectiva para motivarlos a seguir leyendo. 

Los libros de no ficción o informativos, tienen propósitos didácticos, tales como aumentar el interés por investigar cómo funciona el mundo, ayudan a distinguir a los lectores entre los hechos, las teorías y las opiniones, permiten adquirir información específica sobre un tema y familiarizarse con la manera en que se transmite la información impresa, suelen ser más ricos en vocabulario, etc. No hay que olvidar leer otros textos informativos, fuera de los libros, como avisos, signos y señales en la calle, catálogos de juguetes, lo que dicen algunos envases de alimentos… ayudan a los niños a informarse y comprender gradualmente cómo funciona el mundo y qué lugar tiene en él lo impreso. 

Los primeros 7 años de vida se caracterizan por un continuo desarrollo, cambios y transformaciones físicas, cognitivas y sociales. Por este motivo, cada período de edad requiere una forma de leer determinada… 
- Lectura de los niños de los 0 a los 2 años: desde antes de nacer, ya son capaces de escuchar y manifiestan desde que nacen preferencias por las voces humanas, logrando rápidamente reconocer las voces de las personas que las cuidan. Al hablarles y escucharles, les ayudamos a aprender cómo funciona el mundo y acumular visiones compartidas sobre él a través del lenguaje. A esta edad la comunicación no verbal es muy importante, los bebés se comunican con todo su cuerpo y hacen ruidos con intención comunicativa mucho antes de que aprendan a ocupar las palabras, expresando sentimientos y emociones. Debemos tomar en serio estas expresiones, tratando de interpretar lo que nos quieren decir. Se conectan a través de su mirada (o desconectarse y mirar para otro lado si están cansadas o aburridas). Es importante que entiendan aquello que queremos comunicarle más allá del lenguaje verbal, por ello el exagerar las expresiones faciales “ponerles cara”, hacer gestos, ruidos… les facilitamos la tarea. 

- Lectura de los niños de los 3 a los 4 años: alrededor de los 28 meses de edad, los niños y niñas hablan tanto como sus padres, madres y/o cuidadores les han hablado. La mayoría, con estimulación adecuada, son capaces de adquirir una cantidad importante de nuevas palabras y frases día a día, de reconocer letras y números, junto con algunas palabras comunes (como sus nombres)… Por ellos es necesario ofrecerles muchas oportunidades para desarrollar su lenguaje. Tanto el receptivo (lo que comprenden), como el productivo (lo que dicen). Mientras más escuchan, más aprenden. No se trata de cualquier tipo de habla. Si reciben principalmente órdenes, retos o críticas, el efecto será el opuesto, desmotivándolos a ingresar al mundo del lenguaje. La calidad es más importante que la cantidad. Si el niño, está inmerso en un contexto donde se conjugan calidad y cantidad de lenguaje, puede haber una explosión de su capacidad lingüística y de la conciencia fonológica, es decir, la noción de que los sonidos nos permiten hacer palabras y que podemos unirlos, separarlos, repetirlos para hacer nuevas palabras, etc. Asociar las experiencias de alfabetización con juego y entretenimiento, motiva a emprender nuevas experiencias de alfabetización. 

- Lectura de los niños de los 5 a los 7 años: En esta edad los pares adquieren una importancia primordial en la vida de los niños. Esta necesidad de interactuar con otros niños, además de los adultos, abre nuevas posibilidades de expandir la comunicación, el lenguaje y la adquisición de normas de convivencia. Es importante notar que en esta etapa los niños y niñas ya pueden hablar con bastante soltura y por mucho rato. Entre otros aspectos, saben una buena cantidad de vocabulario (sobre todo sobre los temas que les interesan), conocen y usan ciertas formas convencionales de interacción (por ej.: .Hola, ¿cómo estás? / Bien, ¿y tú?, etc.., también muchas veces mantienen un diálogo preguntando .¿por qué?. incansablemente), han aprendido a unir con y diferentes oraciones (por lo cual pueden contar pequeñas historias). En esta etapa es importante que la alfabetización se conecte con las raíces del aprendizaje: el juego imaginativo, el hablar y la experiencia directa. A pesar de que ya han entrado en la educación formal, nuestra tarea debe continuar, tanto para apoyar y complementar el aprendizaje escolar, como para compartir y conversar en torno a la lectura. 
Hay que tener presente que la alfabetización empieza desde el momento que los niños nacen, que nunca es demasiado temprano para empezar a fomentar la lectura, salir a pasear por el vecindario y fijarse en los anuncios y carteles, puede ser tan estimulante para los niños como leer libros, se puede implementar la lectura de forma simultánea con dos o más niños de diferentes edades, el sentarnos a leer un libro en el patio con un grupo pequeño de niños puede ser uno de nuestras actividades cotidianas, acostumbrar a a los niños a escribir tarjetas de cumpleaños, cartas etc, es interesante para que experimente que saber escribir afecta el mundo que los rodea, dejar los libros al alcance de los niños los ayudará a que lean por su cuenta. 

lunes, 18 de marzo de 2013

EL ÁGUILA Y LA ZORRA

“Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol. 

Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete. 

Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños; ¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela ? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su ahora enemiga. 

Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego, colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar, los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.” 

Cuando uno traiciona a otra persona y con ello una amistad sincera, tarde o temprano le llegará su “castigo”, ya que como bien dice el dicho: “Quién siembra, recoge” 

Con lo que hay que intentar sembrar siempre bien y siendo lo mejor que podamos, ya que después la cosecha puede no ser de nuestro agrado…

viernes, 15 de marzo de 2013

JOVEN EN EL RÍO

"En un río un poco profundo y turbulento, estaba un muchacho ahogándose y exclamando gritos de auxilio. Pasó en ese momento un viajero, y el joven afanado le pidió su ayuda para sacarlo de las aguas. Sin embargo, el viajero solo se quedó de pie, observando y reprendiendo al joven por haber sido tan imprudente. 

El joven, mientras se ahogaba, le gritó: "¡Señor, por favor, primero me ayuda y luego me regaña!" 


Un buen consejo, debe ir acompañado de una ayuda. No sirve de mucho aconsejar sin ayudar. 

Lo principal ante una situación de demanda de ayuda es intentar hacer algo por esa persona, es decir, actuar antes de hablar, si es que realmente se tiene la intención, ya que puede que por culpa de nuestra palabrería y verborrea después sea demasiado tarde…

jueves, 14 de marzo de 2013

EL BILLETE DE AVIÓN

"Estaba en el aeropuerto, una joven norteamericana con falda larga, sandalias, pelo suelto y mochila, lloraba desconsoladamente. La cara hinchada y enrojecida, los hombros se sacudían con cada espasmo debido a sus sollozos. 

Un grupo de turistas dispuestos a documentarse en un vuelo, conmovidos ante el sufrimiento visible de la muchacha se acercaron a ella para tratar de ayudarla. 

Ella les explicó: - Llevo casi dos días sentada en esta sala de espera, el poco dinero que me quedaba lo usé para comprar mi billete de avión de regreso a mi país. No he comido ni dormido porque al llegar aquí me di cuenta de que lo perdí. No tengo a donde ir, ni siquiera me alcanza para una llamada telefónica- .

Un matrimonio de edad madura que la escuchó, decide protegerla y la señora se ofrece a acompañarla al baño para que se seque las lágrimas y se arregle un poco para llevarla luego a comer algo. 

La joven empieza a tranquilizarse y accede a que la ayuden. De pronto,
al levantarse, da un grito que estremece a los que la escuchan. Al incorporarse, la muchacha se da cuenta de que en el asiento estaba su billete de avión que creía perdido y que le permitiría volver a casa…. ” 



¿ Cuántas veces a lo largo de los años habremos actuado así, lamentando nuestra mala suerte y nuestras circunstancias y paralizándonos ante las posibilidades de salida de una situación difícil? ¿ A cuántas personas conoces que se sientan sobre su billete? ¿ O puedes asegurar que has aprovechado cada ocasión de mejorar o cambiar tu vida, enfrentando de manera optimista y positiva las circunstancias? 

A veces con excusas y pseudorazonamientos nos sentamos a llorar por un billete que creemos perdido y para encontrarlo sólo es necesario que nos levantemos y nos enfrentemos a las circunstancias, situaciones que tenemos al frente…. No basta quedarse lamentando algo que se puede solucionar con un poco de acción, valentía, coraje y empuje de nuestra parte. 

Y TÚ, ¿ Dónde acostumbras sentarte?

miércoles, 13 de marzo de 2013

LOS DOS HALCONES

“Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que no sabía qué le sucedía al otro: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, e incluso que había de llevarle el alimento hasta allí. 


El rey mandó llamar a curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte. 



Desde la ventana de sus habitaciones, el monarca veía que el pájaro continuaba inmóvil. 



Publicó por fin un bando entre sus súbditos solicitando ayuda, y a la mañana siguiente vio al halcón volar ágilmente por los jardines. 


-Traedme el autor de ese milagro 

En seguida le presentaron a un campesino. 

-¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso? 

Entre feliz e intimidado, el hombrecito explicó: 

-No fue difícil, Su Alteza: sólo corté la rama; el pájaro se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar.” 



Así somos los seres humanos. Estamos atados al pasado y al presente porque no nos hemos dado cuenta de que tenemos el poder de volar y buscar nuestro verdadero destino. Algunos tienen el privilegio de que algún acontecimiento rompa la rama de la costumbre, de la seguridad. Sólo entonces se dan cuenta de que son superiores a las circunstancias.
En muchas ocasiones lo tenemos todo y no logramos vivir plenamente; quizá es necesario que alguien nos corte la rama para que podamos arriesgarnos al vuelo. A veces las cosas inesperadas y que en principio parecen negativas son verdaderas bendiciones.
Y TÚ, ¿QUÉ TE MANTIENE ATAD@?

martes, 12 de marzo de 2013

FASES Y TIPOS DE DUELO

Seguimos con el duelo...

La muerte en los seres humanos se entiende y asume relacionada con la vejez. En estos casos comprendemos perfectamente que el ciclo de esa persona se ha completado y, sin casi nunca tener carácter benévolo (sólo cuando es capaz de evitar sufrimientos innecesarios), resulta menos duro asumirla en estas circunstancias. Lo complicado es cuando hablamos de otros tipos de fallecimientos (jóvenes, de imprevisto, niños…).
El duelo comienza en el mismo momento en el que se conoce la pérdida del ser querido y sus manifestaciones van cambiando a medida en que se van abordando las sucesivas fases y/o etapas. Suele evidenciar los mismos síntomas que una depresión, pudiendo ser el aparato emocional del comienzo muy superior al de un episodio depresivo mayor y su duración más corta. Aunque no se le llama síntomas puesto que el duelo no es una enfermedad, sino manifestaciones del mismo.

Se produce llanto incontenible, bloqueo emocional, sensación de que se debió haber hecho algo que no se hizo junto al fallecido o por el fallecido, recuerdos parásitos que despiertan a la menor estimulación intra o exteroceptiva, cese de la búsqueda del placer normal en el ser humano, aislamiento social, sensaciones físicas (estómago vacío, tirantez en tórax o garganta, hipersensibilidad a los ruidos, sentido de despersonalización, sensación de ahogo, boca seca), pensamientos de incredulidad, confusión, preocupación, comportamientos o conductas como sueños con el fallecido, trastornos del apetito por defecto o por exceso, conductas no meditadas dañinas para la persona (conducción temeraria), suspiros, frecuentar los mismos lugares del fallecido, etc.

Las tareas del proceso del duelo son el aceptar la realidad de la pérdida, experimentar la realidad de la pérdida, sentir el dolor y todas sus emociones, adaptarse a un ambiente en el cual falta la persona fallecida, aprender a vivir en su ausencia, tomar decisiones en soledad, retirar la energía emocional y reinvertirla en nuevas situaciones o relaciones. Y los objetivos del mismo se basan en aumentar la realidad de la pérdida, ayudar al afectado a expresar su afectividad así como a vencer los impedimentos que evitan el reajuste después de la pérdida, estimularlo para poder decirle "adiós" al fallecido y sentirse confortable en la nueva situación.

Así, que existe una primera fase inicial o de evitación, ésta es una reacción normal que surge como defensa y perdura hasta que el Yo consiga asimilar gradualmente el golpe. Shock e incredulidad, incluso negación y aislamiento. El shock sobretodo cuando la muerte es inesperada y pilla por sorpresa. Se produce parálisis, bloqueo emotivo, apatía y un dolor desgarrador, en función de la intensidad de éste. La negación permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Actúa como defensa provisional y pronto es sustituida por una aceptación parcial. Esto puede durar desde horas hasta meses. El sentimiento que se experimenta es de tristeza profunda, que se suele expresar con llanto frecuente. Es el inicio del proceso de duelo y lo que oficializa la realidad de la muerte es el
entierro o funeral, que cumple varias funciones, entre ellas la de separar al muerto de los vivos, así como el tomar consciencia de lo evidente, que la persona ya no está.

En ocasiones pueden aparecer sentimientos de culpa por no haber hecho lo suficiente para poder salvar a la persona fallecida, por no haberle hecho más feliz mientras vivía, o la sensación de no haber podido expresarle sus sentimientos antes de morir. La cosa se agrava cuando, por las razones que sea, fallecido y afectado hubieran discutido o se hubieran enfadado.

A continuación viene la fase aguda de duelo: Dolor por la separación, desinterés por el mundo, preocupación por la imagen del muerto, incluso pseudoalucinaciones, la rabia emerge y suscita angustia. La negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del afectado. Es un trabajo penoso el de deshacer los lazos que continúan el vínculo con el ser amado y reconocer la ambivalencia de toda relación; todas las actividades pierden significado en esta fase. Va disminuyendo con el tiempo, pero pueden repetirse en ocasiones como los aniversarios y puede durar 6 meses o más.
Ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, surge el intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia. , haciendo un pacto o negociación con uno mismo. 

Cuando la pérdida no se puede seguir negando, viene la etapa de depresión, la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se ve invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporal y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al afectado y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas a él. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en las personas del entorno, es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.

Para terminar aparece la resolución del duelo, es la fase final. Es una gradual reconexión con la vida diaria y la estabilización de altibajos de la etapa anterior. Se produce la aceptación, han pasado por etapas en las que seguramente expresó sus sentimientos: su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida y la depresión. Así contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz, en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor... la vida se va imponiendo y recomponiendo. Surge la esperanza, que es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza. 

Los recuerdos del ser desaparecido traen sentimientos cariñosos, mezclados con tristeza, en lugar del dolor agudo y la nostalgia.

Aunque, como hemos dicho anteriormente, el duelo no es una enfermedad, depende cómo se afronte puede llegar a convertirse… Esto va en función del tipo de duelo que cada persona pase:

En el duelo bloqueado, ocurre una negación a la realidad de la pérdida, donde hay una evitación del trabajo de duelo, y un bloqueo emocional-cognitivo que se manifiesta a través de conductas, percepciones ilusorias, síntomas somáticos o mentales o relacionales.

En el duelo complicado, aparecen síntomas o conductas de riesgo sostenidas en el tiempo y de intensidad elevada y con riesgo para la salud dentro de un contexto de pérdida. En ocasiones la víctima se queda anclada en el proceso de duelo; es decir, en la aparición de un duelo complicado influyen tanto las características de la muerte como los recursos personales y sociales de la persona. Podemos reconocer un duelo complicado cuando la persona ha sido incapaz de sentir nada durante meses después de la muerte de un ser querido o a la inversa, se siente atrapado en un sufrimiento implacable durante meses.

Por último, el duelo patológico, es la persistencia o intensidad de los síntomas la que ha llevado a alguno o varios de los miembros de la familia a detener la vida laboral, social, académica, orgánica.

Se ha de tener en cuenta que cada persona es diferente con lo que el poder superar el duelo dependerá mucho de la capacidad de afrontamiento del afectado así como de las circunstancias concursantes en el duelo.

El duelo termina cuando las tareas del proceso han sido finalizadas. La duración es directamente proporcional a la naturaleza de la pérdida (hijos, parejas...), a la manera en que tiene lugar (pérdida sorpresiva versus esperada) y las circunstancias en que quede el afectado tras la ausencia. Por lo tanto no hay respuesta concreta. El hablar de la persona desaparecida sin dolor es un indicador de que el duelo ha terminado. Hay personas que nunca completan el duelo reapareciendo la pena de vez en cuando.  
 
 

Cada persona es un mundo y como tal cada una lo pasa de diferente manera, tarda el tiempo que le marca su interior y lo expresa como puede o sabe.
 
¡ Ánimo! Te ayudamos a ayudarte. Si te sientes mal y necesitas ayuda no lo dudes más, llámanos: 93 013 67 47 / 655 811 696

lunes, 11 de marzo de 2013

LOS NIÑOS

“Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu Africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas. 

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio. 

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes? ” 

En la vida lo más bonito es ser capaz de pensar en los demás y no sólo en uno mismo, de esta manera será más fácil que todo nos vaya bien, ya que en el momento de necesidad tendremos una mano amiga a la que acudir igual que en su momento ella acudió a ti y le prestaste tu ayuda… 

viernes, 8 de marzo de 2013

CITA EN KABUL

"Cuentan que había un hombre poderoso que tenía un sirviente leal y servicial. El sirviente siempre hacía todas sus tareas, iba al mercado a comprar, le preparaba la comida al hombre poderoso. El hombre poderoso, por su parte, era un hombre justo, no era un explotador, y trataba a sus empleados con humanidad.

Un día, en el mercado, el sirviente se encontró a la Muerte que le miraba de frente. Se asustó y huyó despavorido, corriendo entre las callejas hasta que logró perderle la pista. 

Se fue corriendo a la casa del hombre poderoso, y le pidió: "Buen hombre, por favor, dame un caballo y algo de dinero. Me he encontrado a la muerte en el mercado y me temo que me persigue. Yo me iré unos días a Kabul y luego regresaré."

El hombre poderoso, percibiendo el miedo de su sirviente, le dió lo que le pedía, un caballo y dinero. "Buena suerte", le deseó, viéndole marchar.

Esa tarde, el hombre poderoso tuvo que ir él mismo al mercado a hacer la compra. Allí se encontró con la Muerte, quien le miró fijamente. Antes de que el hombre poderoso saliera corriendo, le dijo: "Tranquilo, no vengo a buscarte a ti. Vengo a buscar a tu sirviente."
 
"Lo sé", respondió el hombre poderoso. "Me ha contado que le miraste fijamente y que le asustaste."
 
A lo que la Muerte le respondió: "No deseaba asustarle. Es que yo misma le miraba con extrañeza. Me sorprendió verlo por aquí, ya que esta noche tengo una cita con él en Kabul..."

Por mucho que queramos huir de aquello para lo que estamos predestinados, esto, siempre nos alcanzará…

jueves, 7 de marzo de 2013

EL TDAH

Hoy en día se escucha muchísimo hablar del TDAH ( Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) como un problema general de salud pública en niños y adolescentes. Se empieza a considerar como algo natural y el diagnóstico diferencial de cualquier tipo de conducta ”diferente”, se hace directa y principalmente descartando o afirmando este trastorno. 

Bajo mi punto de vista, no considero que esta sea la realidad tal cual, ya que cuando se ve un niño/adolescente un poco desviado de la norma, en cuanto a comportamientos se refiere, le cuelgan la “etiqueta”: “TDAH” y empiezan los “problemas”. Cuando se podría pensar que un niño/adolescente como tal, hoy y siempre es y será niño/adolescente, y por lo tanto tiene unos derechos que deben ser respetados: el derecho a moverse más de la cuenta, a jugar, a ser travieso, en algunos momentos “respondón”, salirse de las normas y un largo etc. 

Con este artículo mi intención no es otra que dar a conocer a nivel real el trastorno en sí definido como TDAH y lo que implica como tal, así como las consecuencias que conlleva. No me gustaría con esto que nadie se sintiera ofendido por expresar mi opinión respecto al tema, ya que son muchas las maneras de pensar y cada cual tiene la suya, totalmente respetable y aceptada aunque no siempre compartida. 

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por una serie de dificultades en el ámbito cognitivo y comportamental que inciden negativamente en el normal desarrollo de la persona, en su vida escolar, laboral o sociofamiliar. En el ámbito cognitivo destacan las dificultades de atención, de memoria de trabajo y de velocidad de procesamiento y en el comportamental, las dificultades de control de la impulsividad, de inhibición y de sobreactividad motora. Dichas dificultades presentan síntomas ya desde la primera infancia y son de naturaleza relativamente crónica, aunque con el tiempo tienden a mejorar las comportamentales y a mantenerse las cognitivas. 

Estos signos pueden aparecer por separado o combinados, así como presentarse en intensidades distintas. Por ello, se subdivide en tres subtipos: 
Tipo inatento: Predomina el problema atencional. Son niños con una exagerada facilidad para “despistarse” y, por tanto, con serias dificultades para centrarse en las tareas académicas. 
Tipo impulsivo-hiperactivo: Son niños en los que predomina las conductas impulsivas y la hiperactividad. Las primeras hacen que el niño emita respuestas o conductas precipitadas. La segunda se refleja por la inquietud motora en momentos en los que los niños que no padecen el trastorno, normalmente, permanecen quietos. 
Tipo combinado: Cuando aparecen, más o menos por igual, la inatención, la impulsividad y la hiperactividad. 

Se trata de un diagnóstico evolutivo. Se suele iniciar en la infancia y se empieza a diagnosticar en torno a los 7 años de edad, aunque en algunos casos éste se puede realizar de una manera más precoz. Normalmente se diagnostican más niños/chicos que niñas/chicas. Intervienen tanto factores genéticos como ambientales. 

Aunque el diagnóstico suele afectar a niños, la definición del síndrome no excluye a los adultos, a los que se les puede detectar igualmente. Los síntomas se manifiestan en mayor o menor grado, la hiperactividad se manifiesta menos en adultos, sobre todo si gracias a una buena socialización han aprendido a desarrollar una conducta normal, sin embargo, el déficit de atención y la impulsividad se presentan en la edad adulta bajo nuevas formas, sobre todo como un deterioro en las funciones ejecutivas. Este es un problema tanto o más grave que los síntomas en la infancia, pero más sutil como criterio diagnóstico. Se entiende que los que han sido diagnosticados, ya adultos, sufrieron del trastorno durante su infancia. 

Una persona "impulsiva" tiene más probabilidades de implicarse en "conductas de riesgo". El "párate y piensa", sin un entrenamiento adecuado, es francamente difícil para un adolescente/adulto con TDAH. El problema de la atención, si la persona no ha seguido en su momento tratamiento, con mucha probabilidad habrá fracasado en los estudios aún siendo notablemente inteligente. Este fracaso, que siempre lleva asociado críticas, "sermones" y reflexiones, contribuirá a disminuir todavía más su autoestima (no hemos de olvidar que la adolescencia es el período de la vida en el que la autoestima está más baja y que es un síntoma destacado en el TDAH en los adolescentes y adultos). 

Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos, como por ejemplo, escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, trabajar en tareas monótonas o repetitivas, etc. 

El patrón conductual que se suele observar es: dificultades para mantener la atención en tareas, no ponen suficiente atención a los detalles, parecen no escuchar directamente cuando se les habla, no finalizan las tareas escolares, tienen dificultades para organizar las tareas escolares y las actividades, son poco curiosos en las actividades diarias, olvidan o pierden objetos importantes, se mueven en exceso, hablan en exceso, responden impulsivamente, interrumpen, se precipitan al dar las respuestas. 
El tratamiento que se les aplica, debe ser multimodal, en el que estén implicados uno o varios profesionales clínicos, maestros-profesores, padres y el propio sujeto que sufre TDAH. Se requieren de distintas intervenciones: la psicológica, la educativa o escolar y la farmacológica. Se considera imprescindible para su abordaje la necesidad de una cooperación estrecha entre padres, pacientes, y escuela, siendo el profesional clínico una especie de coordinador. El plan terapéutico deberá ser individualizado de acuerdo a los síntomas y a objetivos concretos. 

La intención del tratamiento es mejorar los síntomas característicos del trastorno y que el niño tenga más recursos en el control de los mismos, y así pueda adaptarse mejor a su entorno familiar, escolar y social. 

- INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA APLICADA AL NIÑO: el tratamiento al niño se basa en el uso de procedimientos conductuales, de autocontrol de la rabia y autoinstruccionales, con el objetivo de fomentar el autocontrol y el pensamiento reflexivo. Es importante el entrenamiento en habilidades sociales y en técnicas para mejorar la autoestima. Se trabajan también hábitos de estudio, planificación y seguimiento de un método de estudio adecuado para dar soporte al área académica. Algunos quizás necesiten un abordaje psicopedagógico preferentemente individual. 

- ENTRENAMIENTO A PADRES: está dirigida a que los padres aprendan a manejar las conductas de su hijo utilizando técnicas de manejo de contingencias. Se forma a los padres en técnicas de modificación de conductas eficaces en el control del comportamiento del niño y en ayudar al niño a generalizar las técnicas aprendidas en consulta, para que reconozcan los comportamientos propios del trastorno y puedan diferenciar entre las conductas perturbadoras y potenciar las conductas adecuadas. 

- INTERVENCIÓN ESCOLAR: es necesaria, ya que los niños con TDAH ante una tarea escolar se muestran desorganizados, impulsivos e ineficaces, las dificultades de atención, motivación, de mantener el esfuerzo mental ante tareas más repetitivas y monótonas, interfieren en su ejecución. Por lo tanto su rendimiento escolar se ve afectado a pesar de que su inteligencia sea normal, alta o superior. Por otro lado, también el comportamiento del niño en el aula, interfiere en su rendimiento y en el grupo clase. Por ello es muy importante que los maestros y profesores tengan estrategias para manejar el comportamiento de estos niños. 

Estos alumnos necesitan todo más estructurado y organizado en clase, mayor supervisión, más fragmentación de las tareas, más consecuencias positivas para mantener su conducta así como consecuencias negativas para reducir otras. 

Se entrena a los maestros y profesores en manejo de contingencias, a dar mayor atención a las conductas adecuadas del niño. Se hace necesario reforzar y potenciar las habilidades sociales así como fomentar la técnica de resolución de problemas en charlas individuales con el niño/adolescente ante situaciones problemáticas, fomentando el pensamiento reflexivo. 

- INTERVENCIÓN FARMACOLÓGICA: en algunos casos el tratamiento se complementa con fármacos. Lo decide y conduce un profesional de la medicina, preferiblemente experto en el TDAH. 

Es poco frecuente la presentación aislada del trastorno. Se le asocia con otros, a esto se le llama “comorbilidad”, los más frecuentes son el trastorno oposicional desafiante, el trastorno de la conducta, trastornos de aprendizaje (verbal y no verbal), ansiedad y depresión infantil y trastorno disocial. 

Muchas las familias con niños con TDAH, pueden presentar mayores niveles de estrés, una vida social muy reducida (al círculo familiar más próximo), una alta frecuencia de separaciones, una importante sensación de soledad y abandono y en ocasiones síntomas depresivos (sobre todo en las madres). Por ello se deben tener muy en cuenta las consecuencias que conlleva el trastorno para el desarrollo del niño y su interacción tanto con la familia, los educadores y los iguales. 

Importante tener en cuenta que los síntomas centrales tienen que darse en mayor medida y tiempo de lo normal esperado, sino es así no te preocupes, a tu niño no le pasa nada, simplemente es más movido de la cuenta o más despistado, etc.. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

COMPARTE TU MAÍZ

"En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto, año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos. 

—"¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso año tras año?" preguntó el reportero. 

—"Verá usted, señor," dijo el agricultor. "El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz debo ayudar a que mi vecino también lo haga". 


Lo mismo pasa con otras situaciones de nuestra vida. Aquellos que quieran lograr el éxito, deben ayudar a que sus vecinos también tengan éxito. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos. 

Aspecto que a veces cuesta tener en cuenta por todo el egoísmo, la competitividad, el poder, etc que existe en nuestro mundo…

martes, 5 de marzo de 2013

LA BELLA PRINCESA

“Había una vez una joven de origen humilde, pero increíblemente hermosa, famosa en toda la comarca por su belleza. Ella, conociendo bien cuánto la querían los jóvenes del reino, rechazaba a todos sus pretendientes, esperando la llegada de algún apuesto príncipe. Éste no tardó en aparecer, y nada más verla, se enamoró perdidamente de ella y la colmó de halagos y regalos. La boda fue grandiosa, y todos comentaban que hacían una pareja perfecta. 

Pero cuando el brillo de los regalos y las fiestas se fueron apagando, la joven princesa descubrió que su guapo marido no era tan maravilloso como ella esperaba: se comportaba como un tirano con su pueblo, alardeaba de su esposa como de un trofeo de caza y era egoísta y mezquino. Cuando comprobó que todo en su marido era una falsa apariencia, no dudó en decírselo a la cara, pero él le respondió de forma similar, recordándole que sólo la había elegido por su belleza, y que ella misma podía haber elegido a otros muchos antes que a él, de no haberse dejado llevar por su ambición y sus ganas de vivir en un palacio. 

La princesa lloró durante días, comprendiendo la verdad de las palabras de su cruel marido. Y se acordaba de tantos jóvenes honrados y bondadosos a quienes había rechazado sólo por convertirse en una princesa. Dispuesta a enmendar su error, la princesa trató de huir de palacio, pero el príncipe no lo consintió, pues a todos hablaba de la extraordinaria belleza de su esposa, aumentando con ellos su fama de hombre excepcional. Tantos intentos hizo la princesa por escapar, que acabó encerrada y custodiada por guardias constantemente. 

Uno de aquellos guardias sentía lástima por la princesa, y en sus encierros trataba de animarle y darle conversación, de forma que con el paso del tiempo se fueron haciendo buenos amigos. Tanta confianza llegaron a tener, que un día la princesa pidió a su guardián que la dejara escapar. Pero el soldado, que debía lealtad y obediencia a su rey, no accedió a la petición de la princesa. Sin embargo, le respondió diciendo: 

- Si tanto queréis huir de aquí, yo sé la forma de hacerlo, pero requerirá de un gran sacrificio por vuestra parte. 

Ella estuvo de acuerdo, confirmando que estaba dispuesta a cualquier cosa, y el soldado prosiguió: 

- El príncipe sólo os quiere por vuestra belleza. Si os desfiguráis el rostro, os enviará lejos de palacio, para que nadie pueda veros, y borrará cualquier rastro de vuestra presencia. Él es así de ruin y miserable. 

La princesa respondió diciendo: 

- ¿Desfigurarme? ¿Y a dónde iré? ¿Que será de mí, si mi belleza es lo único que tengo? ¿Quién querrá saber nada de una mujer horriblemente fea e inútil como yo? 

- Yo lo haré - respondió seguro el soldado, que de su trato diario con la princesa había terminado enamorándose de ella - Para mí sois aún más bella por dentro que por fuera. 

Y entonces la princesa comprendió que también amaba a aquel sencillo y honrado soldado. Con lágrimas en los ojos, tomó la mano de su guardián, y empuñando juntos una daga, trazaron sobre su rostro dos largos y profundos cortes... 

Cuando el príncipe contempló el rostro de su esposa, todo sucedió como el guardián había previsto. La hizo enviar tan lejos como pudo, y se inventó una trágica historia sobre la muerte de la princesa que le hizo aún más popular entre la gente. 

Y así, desfigurada y libre, la joven del bello rostro pudo por fin ser feliz junto a aquel sencillo y leal soldado, el único que al verla no apartaba la mirada, pues a través de su rostro encontraba siempre el camino hacia su corazón.” 


Nunca debemos apreciar a las personas por su apariencia, por muy bellas que éstas puedan ser. Si nos quedamos sólo con esa parte, quizás más tarde nos demos cuenta de la equivocación de nuestra decisión, viendo que el interior de la misma no tiene nada que ver con lo que parecía que era. De esta manera muchas veces nos “condenamos” a ser infelices a cambio de riquezas y demás que al final nos dejan un vacío interior muy grande. 

Así aquí encaja a la perfección la famosa frase: 
“La belleza está en el interior” 

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