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lunes, 29 de abril de 2013

EL PROBLEMA

“Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen. 

Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo, entre todos los discípulos se tendría que escoger quien tendría ese honor.

- “Voy a presentarles un problema – dijo el maestro - . Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”-. 

Colocó en el centro de la sala un banco, puso sobre éste un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: - “Este es el problema”-. 

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor… ¿qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? 

Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno se levantó y caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo. 

- “Usted es el nuevo guardián – le dijo el gran maestro-.”

Cuando uno está delante de un problema, no importa cómo, pero los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades, etc para todo esto, sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo.

Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros, nos hacen contemplarlos, analizarlos, darles vuelta, comentarlos…

Solemos comparar nuestros problemas con los de los demás y decimos: “¡Buff! Tu problema no es nada.... ¡espera a que te cuente el mío!”...

La mayoría de veces vemos nuestros problemas mucho más graves de los que realmente son y nos paralizamos sin saber hacia dónde tirar cuando lo mejor es coger y enfrentarlos de frente sea cual sea la estrategia, de esta manera es fácil que salgamos airosos de él.



viernes, 26 de abril de 2013

LA PRINCESA OBSTINADA

Había una vez un Rey que creía que lo que le habían enseñado y lo que él pensaba era lo correcto. Era un hombre justo en muchos aspectos, pero era un hombre limitado para ver más allá de sus ideas.

Un día reunió a sus tres hijas y les dijo:
- “Todo cuanto poseo es vuestro, o lo será. A través de mi obtuvisteis la vida y es mi voluntad la que determina vuestro futuro y por tanto vuestro destino”.

Obedientemente y muy convencidas de esa verdad, sus dos hijas mayores acataron el decreto de su padre.

La tercera hija, no obstante dijo:
- “A pesar de que mi posición me obliga a ser obediente a las leyes, no puedo creer que el destino de mi vida dependa siempre de tu voluntad” 

El Rey no pudiendo dar crédito a lo que estaba escuchando, de labios de su propia hija le dijo, muy enojado:
- “Eso lo veremos jovencita”

El Rey ordenó que se la encerrara en una pequeña celda, donde languideció durante años. Mientras tanto, el Rey y sus dos hijas obedientes dilapidaron libremente las riquezas que de otro modo hubieran sido gastadas por ella.

Los habitantes del país, enterados de la situación de su princesa se decían unos a otros:
- “Debe de haber hecho o dicho algo realmente grave, para que un monarca tan sabio y justo, al que no encontramos falta, trate así a su propia sangre”

Claro que ellos no sabían la necesidad que tenía el Rey de sentirse un hombre justo ante todos las cosas.

Aquella noche al Rey no le resultó fácil abandonarse a su reposo. Estaba intranquilo por la decisión tomada y reflexionaba sobre los hechos demostrándose una y otra vez que él tenía razón:

- “Esta joven está en prisión no por su propia voluntad sino por la mía. Esto prueba, de modo suficiente, para cualquier mente lógica que es mi voluntad y no la de ella la que determina su destino”

Hasta que finalmente abatido por el cansancio se quedo dormido

Por la mañana el Rey despertó con la idea de ir a visitar a su hija a la celda donde estaba encerrada. Quería persuadirla para que cambiase de idea, pero la joven aunque pálida y debilitada por su encierro rehusó a cambiar de actitud.

Finalmente la paciencia del Rey llego a su límite:
- Hija mía tu continuo desafío solo logrará enojarme aun más y además aparentemente debilitará mis derechos y mi autoridad. Ya el pueblo comienza a murmurar. Podría matarte y acabar de una vez con todo esto pero da gracias a que soy un hombre misericordioso….por lo tanto, he decidido que para que no me crees más problemas te destierro a un desierto que linda con mi territorio. Es un desierto poblado por bestias salvajes, excéntricos y proscritos incapaces de sobrevivir en nuestra sociedad racional. 
- Allí pronto descubrirás si puedes llevar otra vida que no sea la de tu familia, y si lo logras, tú verás si la prefieres a la nuestra.

La orden del rey fue rápidamente acatada y la princesa fue conducida a la frontera del país donde fue puesta en libertad.

La princesa se encontró en un territorio salvaje que guardaba poca semejanza con el ambiente protector en el que ella se había criado. Pero pronto se dio cuenta que una cueva podía servir de casa, que los frutas provenían tanto de los árboles, como de los platos de oro y que el calor provenía del sol. Este desierto tenía un clima y una forma de existir propia.

Después de un tiempo ella se había organizado tan bien su vida que tenía agua de los manantiales, vegetales de la tierra y fuego de un árbol ardiendo sin llama.

- “He aquí un lugar cuyos elementos se integran formando una unidad pero ni individual ni colectivamente obedecen a las órdenes de mi padre.” – pensaba la joven.

Un día un viajante perdido – casualmente un hombre de gran riqueza y muy guapo – se encontró con la princesa exiliada y se enamoró de ella y la llevo a su país donde se casaron.

Después de un tiempo, ambos decidieron volver al desierto donde se habían conocido y construyeron una enorme y próspera ciudad. Allí su sabiduría, sus recursos se expresaron plenamente y los excéntricos, muchos de ellos considerados locos, armonizaron completa y provechosamente con esta vida de múltiples facetas. 

La ciudad y la campiña que la rodeaban se hicieron famosas por todo el mundo. Y por decisión unánime del pueblo la princesa y su esposo fueron elegidos los monarcas de este nuevo e ideal Reino, que pronto eclipsó en poder y belleza al del padre de la princesa.

El Rey escuchó hablar de aquel extraño lugar surgido del desierto, donde él había exiliado a gente de su reino que despreciaba, y a su hija.

Muchas sensaciones de curiosidad, temor, celos y envidia se debatían en su interior. 

El Rey decidió visitar aquel lugar extraño y misterioso del que tanto le habían hablado. Todo se dispuso para realizar el largo viaje que duró 7 días y sus 7 noches.

Cuando llegó aquel país, fue recibido en el salón del trono, donde la joven pareja estaba sentada. El Rey se inclinó ante sus majestades y al levantar la cabeza, pudo reconocer la mirada de su hija, que le susurro al oído estas palabras llenas de amor y entendimiento:

- “Ya ves Padre como cada hombre y cada mujer tiene su propio destino y su propia elección”.

Cada cual es el protagonista, guionista y dueño de su propio destino.... Tú, ¿qué hubieras hecho?

miércoles, 24 de abril de 2013

EL GATO Y EL CANGREJO DE MAR

 “Queriendo mantener su vida solitaria, pero un poco diferente a la ya acostumbrada, salió un día un cangrejo del mar de su hábitat y se fue a vivir a la playa.

En esto que por allí pasaba un gato hambriento que lo vio, al no encontrar nada mejor para comer, corrió hacia él y lo capturó. 

Entonces el cangrejo, ya listo para ser devorado exclamó:

-- ¡ Lo sé, lo sé, merezco todo esto, porque siendo yo animal del mar, he querido comportarme como si fuera de la tierra !- y aquí se acabó su vida….”
 
 
Ante lo desconocido, debemos ser prudentes y tomar todas las precauciones que sean necesarias, ya que sin esto, podemos ser derrotados y vencidos por aquello que no conocemos….

lunes, 22 de abril de 2013

EL CAMBIO DE TRABAJO

"No había en el pueblo un oficio peor pagado que el de portero del prostíbulo. Pero, ¿qué otra cosa podía hacer aquel hombre? 

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres habían sido porteros de ese prostíbulo antes, el padre de su padre también… Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería, también. 

Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. Éste decidió modernizar el negocio. 

Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones. 

Al portero le dijo: “A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una plantilla semanal. Allí anotará la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y que corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará la plantilla con los comentarios que usted crea convenientes”. 
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero… “Me encantaría satisfacerlo señor, pero yo.. yo no sé leer ni escribir”. 

- “Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…”-. 

- “Pero señor!, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…-. 

No lo dejó terminar. 

- Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. ¡Qué tenga suerte!-. 

Y sin más, se dio la vuelta y se fue. 

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer? 

Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o una pata de un armario, él, con un martillo y unos clavos se las ingeniaba para hacer el arreglo de manera sencilla. Pensó que ésta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo. 

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero recibido. 

En la esquina de su casa se enteró que en su pueblo no había ferretería y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. 

¿Qué más da? Pensó y emprendió la marcha. 

A su regreso, tría una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta d esu casa. Era su vecino. 

- Vengo a preguntarle si no tendría un martillo para prestarme-. 

- Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar, como me quedé sin empleo…-. 

- Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano-. 

- Está bien-. 

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó a su puerta: - Mire, yo todavía necesito el martillo, ¿por qué no me lo vende?-. 

- No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula-. 

- Hagamos un trato- dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar, ¿qué le parece?-. 

Realmente esto le daba un trabajo para cuatro días… Aceptó, volvió a montar en su mula. 
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa. 

- Hola vecino!, ¿usted le vendió un martillo a nuestro amigo?-. 

- Sí…-. 

- Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras…- 

El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. 

“…No todos disponemos de cuatro días para compras..”, recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. 

En el siguiente viaje decidió arriesgar un poco del dinero que tenía trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes. 

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. 

Una vez por semana, ahora corredor de herramientas, viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viaje y ganar más dinero. Alquiló un local. Le hizo la entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, se transformó en la primera ferretería del pueblo. 

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos, era muy buen cliente. 

Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos, preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha. 

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar las cabezas de los martillos para él. Y por qué no? Las tenazas, las pinzas, los cinceles, los calvos, los tornillos… 

En diez años aquel hombre se transformó en un honesto trabajador millonario fabricante de herramientas. El mayor empresario de los alrededores. 

Tan poderoso era que decidió donar dinero para una escuela, para poder enseñar además de lo habitual, las artes y los oficios más prácticos de la época. 

El alcalde organizó una fiesta para inaugurar la escuela. En los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y le dijo: - con un gran orgullo y gratitud le pedimos nos conceda el honor de firmar la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela-. 

- El honor sería para mí- dijo el hombre- nada me gustaría más, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeto-. 

- ¿Usted?, si construyó un imperio de la nada, en serio ¿no sabe leer ni escribir . Me pregunto que hubiera hecho si hubiera sabido…-. 

- Yo le puedo contestar, sería portero del prostíbulo!!-.” 



En muchas ocasiones, cuando experimentamos cambios drásticos en nuestras vidas, nos deprimimos, el mundo se nos viene abajo y pensamos.. ¿Ahora qué? En vez de plantearnos que esta situación podría ser para mejor, ya que los cambios no tienen por que ser negativos siempre. Y muchas veces, por no decir todas, son necesarios para poder avanzar y desarrollarnos como personas.

viernes, 19 de abril de 2013

EL LEÓN

“Había una vez un conejito el cual nunca había visto un león.

Le puso el destino un día delante de la real fiera. Y como era la primera vez que le veía, sintió un miedo espantoso y se alejó tan rápido como pudo.

Al encontrar al león por segunda vez, aún sintió miedo, pero menos que antes, y lo observó con calma por un rato.

En fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo suficiente hasta llegar a acercarse a él para entablar conversación.”

Aunque en un principio las cosas, situaciones puedan producirnos miedo, es bueno intentar ir, de manera gradual con distancia y siendo prudentes, conociéndolas para así poder lidiar con ellas, ya que sino siempre nos quedaremos con la duda y nos iremos limitando más a aquellas cosas que aunque parezcan cómodas y seguras, ya conocemos y nos impiden avanzar en el camino...

miércoles, 17 de abril de 2013

EL VERDADERO VALOR DE LAS COSAS…

“Un joven fue a visitar a un sabio en busca de ayuda. 

- Maestro, vengo, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar, maestro? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? - . 
El maestro, sin mirarlo, le dijo: 

- Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar- 

- E.. encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.. 

- Bien- asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: -Toma, el caballo está afuera. Cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas-. 

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Éstos, lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vueltas y miraban, y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. 

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta. 

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. 

Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda. 

-Maestro- dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que em pediste. Quizás pudiera conseguir 2 o 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo-. 

-¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo!- contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y ve al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo-. 

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y dijo: 

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo-. 

-¿¿¿58 monedas???- exclamó el joven. 

-Sí-replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente….- 

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. 

-Siéntate- dijo el maestro después d escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?-. 

Diciendo esto, volvió a ponerse su anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda…” 


Todos somos joyas únicas y valiosas con un valor incalculable. Pero para poder ofrecerlo y darlo a conocer, primero tiene que ser un@ mism@ el que se dé cuenta de ello y sepa conocerse y valorarse como debe, para después poder ofrecerlo sólo a aquellos que realmente sean capaces de valorarlo y apreciarlo como debe.

lunes, 15 de abril de 2013

EL LABRADOR


“Había un hombre que odiaba a un zorro, ya que se le metía en su campo y le ocasionaba algunos daños ocasionalmente. 

Después de mucho intentarlo, pudo al fin cogerlo, y buscando vengarse de él, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego. 

Pero mira por dónde, que el lugar que eligió el zorro para huir despavorido fueron los campos que cultivaba aquel hombre. 

Estaba en época de recolección con todos los productos listos para ello, con lo que el labrador tuvo que aguantar llorando, cómo al pasar él por sus campos, se quemaba toda su producción…” 


Es bueno intentar ser siempre comprensivo e indulgente con el prójimo, ya que puede suceder que todo aquel mal que generamos, tarde o temprano se regrese en nuestra contra… 

“Quién siembra recoge”

jueves, 11 de abril de 2013

EL CUERVO GRITÓN

“Había una vez, un cuervo cerca de unos pastores, éstos tenían un pedazo de carne tan apetitoso que el cuervo lo robó y se retiró a un árbol. 

Lo vio un león que pasaba por allí y deseó apoderarse de aquella carne, con lo que empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz. 

El cuervo, para demostrarle al león que no le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos. 

El león, ante el descuido del cuervo, no le faltó tiempo para coger la carne y decirle: 

- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves-.” 


Aunque no sucede siempre, debemos estar alertas de adulaciones y halagos que vengan de determinados tipos de personas, ya que puede ser que no sea con la intención debida y acabemos perdiendo parte de nuestros bienes. 

martes, 9 de abril de 2013

DEPRESIÓN

Todos en un momento u otro de nuestra vida podemos sentirnos, durante períodos cortos de tiempo, tristes, decaídos… pero, estos sentimientos suelen ser pasajeros y desaparecer en unos días. El problema viene cuando estos síntomas van permaneciendo en el tiempo e interfieren con nuestro quehacer diario, causando dolor tanto para quien la padece, como para quienes se preocupan por la persona. Sin darnos cuenta muchas veces, acaba derivando en una depresión, caracterizada por ser un trastorno del estado anímico en el cual se tienen sentimientos de tristeza, de culpa, pérdida de interés o placer, ira, frustración, abatimiento, infelicidad, pueden aparecer trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración, baja autoestima… Así como afectar a los pensamientos, la perspectiva y el comportamiento de la persona. 
Todos estos sentimientos provocan una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana, denominado en términos psicológicos, anhedonia. 

Estar deprimido es algo más que estar triste o que llorar mucho, o aun más severo que estar cansado. Aun cuando los tres tipos de situaciones están presentes en las manifestaciones que tiene una persona con depresión. 

En la depresión, se suelen observar problemas para dormir, sueño inquieto y despertares frecuentes, que hacen que el paciente se incorpore con frecuencia en la madrugada, siendo muy difícil el re-iniciar su sueño; presentar además fatiga y una sensación de pérdida de energía, que se manifiesta con una gran dificultad para empezar la mayoría de las acciones que habitualmente realizaba fácilmente, como por ejemplo, una ama de casa que tiene problemas para hacer cosas tan comunes a ella como el arreglo de su hogar y aun más, el arreglo personal. Es habitual que se produzca una disminución importante en el apetito, lo cual lleva a la persona a bajar de peso, así como problemas de concentración y memoria. Otro de los apetitos, que disminuye de manera importante, es el deseo sexual, lo que suele tener cierto impacto en sus relaciones interpersonales, principalmente en el área de pareja. Si la persona está sumida en una depresión profunda, puede llegar a presentar ideas de muerte, que pueden ir de ya no querer estar vivo, hasta la “maquinación” de su propia muerte, que en ocasiones, se llevan a cabo. 
Cuando una persona sufre de depresión, el mundo parece sombrío, y los pensamientos de esa persona reflejan la desesperación y el desamparo que siente. Las personas con depresión tienden a manifestar pensamientos negativos y autocríticos. Algunas veces, más allá de su valor real, las personas con depresión pueden sentirse inútiles y no queridas, por ello se produce la disminución o pérdida de la autoestima. 

La depresión puede nublarlo todo y hacer que hasta los pequeños problemas parezcan abrumadores. Las personas deprimidas son incapaces de ver un futuro brillante y se sienten sin fuerzas para cambiar las cosas para mejor. Pueden sentir deseos de darse por vencidos. Pueden llorar por cosas sin importancia o incluso sin ninguna razón. 

A causa de sus profundos sentimientos de tristeza y de su poca energía, las personas con depresión a veces se alejan de las personas que los rodean o de las actividades que alguna vez disfrutaron. Esto sólo hace que se sientan más solos y aislados, lo cual empeora su situación. Se convierte en un círculo vicioso muy difícil de romper. 

La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, de manera que dificulte el desempeño de las tareas del día a día, así como ir fluctuando en el tiempo, temporadas con estado de ánimo depresivo y temporadas más estables. 

Este estado no es algo que de pronto aparezca, habitualmente su inicio es poco claro y se puede iniciar por síntomas corporales, de los llamados somáticos ( o somatiformes), que hacen pensar a la persona que está enfermo de algo diferente a la depresión, dolores de cabeza, espalda, sensación de piernas y brazos pesados, fatiga, decaimiento, pueden ser síntomas iniciales de la depresión. Posteriormente pueden aparecer las ideas de tristeza, la rumiación de experiencias tristes, desagradables y embarazosas que se tuvo en el pasado, y entonces el paciente se aísla, se le dificulta el trato con los demás, se vuelve irritable, está constantemente con ideas de culpa por eventos del pasado o por situaciones en donde omitió tal o cual acción, etc. 

La depresión no tiene una única causa. Son muchos los factores que desempeñan un papel, incluidos la genética, el entorno, el estado de salud, los sucesos de la vida y determinados patrones de pensamiento que afectan las reacciones de las personas frente a los acontecimientos. 

Hay acontecimientos de la vida, como por ejemplo, la muerte de un familiar cercano o de un amigo, que pueden ir más allá del dolor normal y, a veces, llevar a la depresión. 

También pueden aumentar las posibilidades de que las personas se depriman, determinadas condiciones sociales como la pobreza, la falta de hogar, la violencia en la comunidad, etc. 

Aunque se considera una enfermedad común, es grave y la mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento y ayuda para mejorar. Siempre hay que descartar cualquier otra posibilidad visitando a su médico habitual, ya que ciertos medicamentos y condiciones médicas, tales como virus o trastornos de tiroides, pueden provocar los mismos síntomas que la depresión y pueden confundirnos. 
Muchas personas simplemente no se dan cuenta de que la depresión puede provocar muchos problemas o mucho dolor. Algunas veces, incluso las personas deprimidas no se toman su enfermedad con la debida seriedad. Creyendo que ésta puede deberse a su propia debilidad o un fallo en su carácter, etc, con lo que este tipo de creencias lleva a muchos a ocultar su depresión y sentir vergüenza, evitando contarlo y/o buscar ayuda.

viernes, 5 de abril de 2013

LA TRISTEZA Y LA FURIA

“En un reino encantado donde los hombres nunca podían llegar o, por el contrario, donde transitan sin darse cuenta eternamente… 

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas. 

Había una vez un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban los peces de todos los colores existentes y todas las tonalidades de verde se reflejaban permanentemente… 

Hasta ese estanque se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía la tristeza y la furia. 

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas entraron en el estanque. 

La furia, apurada como siempre, urgida sin saber por qué, se bañó rápidamente y aún más rápido salió del agua…. Pero como es ciega o por lo menos, no distingue claramente la realidad, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, y sucedió que era la ropa de la tristeza, no la suya. 

Y así vestida de tristeza, la furia se fue. 

Muy en calma y serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. 

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.” 


Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo suficiente para mirar bien, encontramos que esta furia es sólo un disfraz y que detrás del disfraz de la furia, en realidad está escondida la tristeza.. 

miércoles, 3 de abril de 2013

EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO

“Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. 

Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia. 

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos. 

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.” 





Es importante valorar a todos tal y como es, no despreciando lo que creemos que es o parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzar a otro…

lunes, 1 de abril de 2013

AUTODEPENDENCIA

Había un par de primos, uno pequeño, con tres añitos y otro un poco más mayor, que estaban a diario, en casa de su abuelita. 

Un día, el primo de menor edad, en el comedor de la abuela, iba corriendo y se llevó por delante la mesa, cayó sentado de culo en el suelo y se puso a llorar.

Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de una nuez le apareció en la frente.

La tía, que estaba en la habitación, corrió a abrazarlo y mientras pedía hielo al mayor, le decía al pequeño: pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas, chas a la mesa…, mientras le daba palmadas al mueble invitando al niño a que la imitara…

El mayor pensaba: ¿cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es suya que es el torpe, que tiene tres años y no mira por donde camina; la culpa es de la mesa. La mesa es mala!

El mayor intentaba entender más o menos sorprendido, el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y su tía insistía para que el niño le pegara a la mesa.

El niño más mayor pensaba: Me parece gracioso como símbolo pero como aprendizaje, siniestro: uno nunca es responsable de lo que hace, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del de afuera, no de uno mismo, es el otro el que tiene que dejar de estar en nuestro camino para que no nos golpeemos. 

Éste, tuvo que apartarse de los mensajes de las tías del mundo. Ya que: es responsabilidad de uno mismo el apartarse de lo que nos daña; defendernos de los que nos hacen daño; hacernos cargo de lo que nos pasa y saber mi parte de participación en los hechos; tenemos que darnos cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hacemos. Para que las cosas que nos pasan nos pasen, uno tiene que hacer lo que hace. Y no es que podamos manejar todo lo que nos pasa, sino que cada uno es responsable de lo que le pasa porque en algo, aunque sea pequeño, colaboramos para que suceda.

No podemos controlar la actitud de todos los que tenemos a nuestro alrededor, pero podemos controlar la nuestra. Podemos actuar libremente con todo lo que hacemos. Tendremos que decidir qué hacer, con nuestras limitaciones, miserias, ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con toldo eso, tendremos que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Tendremos que conocernos más para saber cuáles son los recursos con los que dispongo. Querernos tanto como para privilegiarnos y saber que ésta es la decisión tomada.

Entonces podremos tener algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. El coraje de actuar como la conciencia dicta y de pagar ese precio. De ser libre aunque a los demás no les guste. Y quién no nos quiera así, que se vaya de nuestro lado, así es como debemos ser.

Todo esto significa un paso muy adelante en nuestra historia y en el desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quienes están a mi lado.

Si sois autodependientes, es probable que algunas personas de las que están a nuestro lado se vayan, quizás alguno no quiera quedarse. Habrá que pagar ese precio, el de soportar las partidas de algunos de mi alrededor y prepararse para celebrar la llegada de otros que puedan llegar…



miércoles, 27 de marzo de 2013

EL POZO

"Cayó una zorra en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro por no poder alcanzar la orilla. 

Llegó más tarde al mismo pozo un chivo sediento, y viendo a la zorra le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e invitó al chivo a descender y probarla donde ella estaba. 

Sin más pensarlo saltó el chivo al pozo, y después de saciar su sed, le preguntó a la zorra cómo harían para salir allí.

Dijo entonces la zorra: 

-- Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua salvación. Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo y una vez afuera, tiraré de tí. 

Le creyó el chivo y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a salir del pozo, alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido. 

Cuando el chivo le reclamó la violación de su convenio, se volvió la zorra y le dijo: 

-- ¡ Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes en cómo salir después ! "



Antes de comprometerte en algo, piensa primero, a veces nos metemos en situaciones de los que o nos es muy complicado salir o directamente nos es imposible sin ayuda de los demás, que no siempre está disponible. Por ello no siempre se puede tener en cuenta aquellos que te dicen los vecinos, podría resultar engañoso y comprometerte de manera negativa.

martes, 26 de marzo de 2013

SOBRE EL AMOR


“Había dos jóvenes que se hicieron novios cuando ella tenía trece años y el dieciocho. Vivían en un pueblecito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura, tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos… 

La historia cuenta que habían sido novios con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y el veintitrés, el pueblo entero se puso de acurdo para ayudar a que ambos se casaran. 
Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo entero, que tanto había ayudado en esa relación. 

Vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó en hacerle un regalo que significara eso. Un hacha nueva, muy relacionado con su trabajo; un jersey, no la convencía, ya le había tejido en toras ocasiones; una comida, no era suficiente… 

Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semana antes, había ido guardando de las vueltas de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario. 

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde pequeño, él lo guardaba en un estuche que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita, sacaba del sobre aquel relol, lo limpiaba, le daba un poquito de cuerda y se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a limpiar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en su estuche. 

Ella pensó: “Qué maravilloso regalo esta cadena de oro para aquel reloj”. Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto. 

Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar pero no sabía cómo, pensó y pensó hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: “Se compra pelo natural”. Como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar. 
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cedna y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera: - Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, lo compraría?- 

-Seguro- fue la respuesta. 

-Entonces en tres días estaré aquí!-. 

Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a casa. No dijo nada. 

El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo. 

Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de coger el dinero, se dirigió a la joyería. Compró la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar. 

A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ello no quería que se diera cuenta de que se lo había cortado. Y habría tiempo después para explicaciones. 

Él llegó, se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. En esta caja se encontraban dos enormes peinetas que él le había comprado para ponerse en su bello pelo, vendiendo el reloj de su abuelo….” 
Si en algún momento pensáis que el amor es sacrificio, acordaros de esta historia, no la olvidéis. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia …..

lunes, 25 de marzo de 2013

EL CONSEJO

“Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.

Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin razón.

Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
- Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿ nos darías en realidad este consejo ?”



Muy en cuenta con aquellos que , aunque inicialmente parecen muy dispuestos a ayudar, dan consejos en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien, porque cuando nos demos cuenta puede que sea demasiado tarde…


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